Culiacán, Sinaloa. – La discusión sobre el lenguaje inclusivo volvió a la mesa pública tras la decisión del gobierno de El Salvador de prohibirlo en sus escuelas y dependencias. En entrevista durante la Mesa de Análisis de Línea Directa, la activista por la diversidad sexual y grupos vulnerables, Mariel Yee, advirtió que este tema no se reduce a una moda, sino a un asunto de derechos y reconocimiento.
Yee recordó que el lenguaje es dinámico y se construye a través de quienes lo hablan, por lo que impedir la inclusión de palabras que nombran identidades diversas representa un retroceso.
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“Hay que tener presente que el lenguaje se construye a través de quienes lo hablan… pensar que existe una negativa a hablar de las personas que además no nos van a pedir permiso para existir, pero sí para ser reconocidas desde un marco normativo”, subrayó.
La activista recalcó que el debate de fondo no es si el lenguaje “suena mal” o si incomoda en lo cotidiano, sino que implica el derecho a ser nombrado.
“Lo que no se nombra no existe… al reconocer a las personas dentro del lenguaje les damos oportunidad de acceder a documentación oficial, a ejercer derechos como el voto, pensando incluso en las diferentes reformas que han permitido incluir identidades no binarias en la credencial para votar”, expuso.
Al explicar la amplitud de la discusión, Yee sostuvo que este no es un fenómeno exclusivo de América Latina, sino una transformación que ya ocurre en otros idiomas.
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“En realidad no, porque las reglas en todos los idiomas… el inglés ya tiene la permisividad de incluir a las personas no binarias con el tema de ‘they’. No es un fenómeno latinoamericano ni una deformación del lenguaje, es un ejercicio de reconocimiento”, puntualizó.
La activista concluyó que el lenguaje inclusivo debe asumirse como parte de un proceso progresivo que contribuya a la dignidad y visibilidad de todas las personas.