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Investigación

“Las ballenas hablan del clima”: Científica revela cómo los gigantes marinos registran ciclos del océano

La doctora Diane Gendron demuestra que las heces de la ballena azul contienen pistas sobre el cambio climático y los fenómenos cíclicos del océano

Cola de ballena en el mar. | Foto/Cortesía

Guasave, Sin. En las profundidades de las aguas del océano las ballenas azules han empezado a revelar secretos sobre los cambios climáticos que afectan a la Tierra, así lo demuestra la doctora Diane Gendron, investigadora canadiense radicada en La Paz, Baja California Sur, quien ha dedicado más de tres décadas al estudio de estos gigantes marinos.

La doctora en Ciencias Marinas por el Instituto Politécnico Nacional descubrió que las heces de las ballenas azules contienen rastros de elementos como fósforo, hierro, aluminio y titanio, esenciales para la producción de fitoplancton, base de la cadena alimenticia marina, pero también indicativos de procesos atmosféricos y oceánicos de largo plazo.

“Lo que hicimos fue estudiar los elementos presentes en las heces, como el titanio y el aluminio, que son transportados por el viento desde la tierra al mar. Las ballenas filtran toneladas de agua y, al hacerlo, también recolectan estos elementos, que luego quedan registrados en sus desechos”, explicó la científica.

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Los resultados revelaron una sorprendente correlación entre las concentraciones de estos minerales y los cambios en los patrones de viento, asociados con fenómenos cíclicos como El Niño, La Niña y la Oscilación Decadal del Pacífico, este último con una periodicidad de 12 años.

“Encontramos que las variaciones en el titanio y el aluminio coincidían con los cambios de viento observados en ciertos años, y con un desfase de dos años. Es decir, sus heces documentan una especie de bitácora del clima oceánico”, indicó Gendron.

Más allá del hallazgo químico, el estudio plantea una visión radicalmente innovadora: considerar a la ballena azul como el “filtro natural más grande del planeta”, una especie de testigo silencioso que, sin ser capturado ni manipulado, puede ofrecer datos valiosos sobre la salud ambiental del océano.

Este enfoque no invade el hábitat de las ballenas, sino que aprovecha décadas de fotoidentificación, una técnica con la cual se puede reconocer a cada individuo y estimar su edad con base en el seguimiento continuo desde su nacimiento.

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Aunque no se puede establecer un pronóstico definitivo sobre el futuro del clima a partir de estas observaciones, el estudio demuestra que las ballenas son centinelas vivientes del océano. Su salud y sus residuos son indicadores confiables para entender los ciclos naturales del planeta.

“No hablamos de cambio climático en términos de calentamiento global únicamente. Hay procesos cíclicos, naturales, que afectan al océano y que pueden observarse gracias a las ballenas. Es un descubrimiento inesperado, pero muy valioso”, concluyó la investigadora.

Diane Gendron llegó a México en 1988 para cursar su maestría en el CICIMAR-IPN y desde entonces ha desarrollado una carrera científica enfocada en la conservación de cetáceos. Hoy, su labor no solo resalta la importancia de proteger a estas especies, sino también el valor de escucharlas y aprender del mar sin necesidad de intervenirlo.

Su trabajo confirma que la naturaleza lleva registros precisos de sus cambios, y que, si se observa con respeto y atención, puede enseñarnos a comprender y tal vez mitigar los impactos del cambio climático.

Fuente: Línea Directa

Fotografía de perfil de Martha L. Castro

Martha L. Castro

Reportero

Martha L. Castro

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