Culiacán, Sin.- Los colores, los chistes, trucos y música son los elementos que han acompañado a Rosa Candelaria Mariscales Covarrubias, quien durante 28 años le ha dado vida a la Payasita Fifí, provocando alegrías en niños y adultos.
“Ya estamos así como: ya tenemos 28 años de payasita (voz de ancianita), ya 28 años bendito Dios alegrando a niños, adultos, el camino de Fifí ha sido a veces dificilito, te vas así de una, como en una resbaladilla, pero muchas satisfacciones, muchas alegrías”, manifestó.
Con su vestido colorido, su peluca verde y su carita maquillada, recuerda que el primer día que se vistió de payasita, lo hizo para un evento en la escuela de sus hijos, pero nunca pensó que de ahí nacería su carrera en este gremio de la felicidad.
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“Yo era la escandalosa y era la presidenta del kínder, yo le comento a una amiga, oye te deberías de vestir de payasa para el Día del Niño, ahí con los chamacos, y me dijo ‘¿por qué no te vistes tú si tienes la voz de pito?’ y nos maquillamos, ahí como los niños los traíamos corre y corre por toda la cancha y la gente con las carcajadas”, recordó.
Después de su primer acto y gracias a su talento nato para hacer reír a las personas, fue contratada para amenizar piñatas y reuniones, iniciando así un largo camino que le ha traído muchas satisfacciones en eventos familiares, en hospitales, grandes fiestas y un sinfín de actividades sociales que le ha dejado más que clientes, amigos de vida.
“Me miran en la calle y aun sin maquillaje, sin atuendo me he encontrado muchísima gente que me dice ‘¿tú eres Fifí?’, y yo les digo sí, ‘es que te vi la carita y le tengo que preguntar’, me dicen y pues eso te llena, te llena”, comentó.
Uno de sus trucos es un libro: muestra sus páginas totalmente en blanco, lo sacude, los invitados le soplan y mencionando las palabras mágicas aparecen dibujos, al volverlo a agitar y al mostrar el contenido del libro, los dibujos ya están coloreados, logrando el asombro de los niños; con sus ojitos bien abiertos se dibuja una sonrisa en sus caritas y brotan los aplausos de inmediato.
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El seudónimo de Fifí lo adoptó de una perrita con ese mismo nombre y su mamá le decía la artista de la casa, con el paso del tiempo se fue preparando en talleres y cursos para mejorar sus técnicas y así seguir llevando felicidad a las personas, que al final ese es su propósito al estar frente a su público.








