Mazatlán, Sin.- Gregoria Villa. Ese nombre le atrae sobremanera, le suena fuerte y valiente, justo las características que desde hace 15 años describen a su persona, desde que el mayor reto de su vida, con un nombre también imponente se le encaramó en la espalda. Todo pasó mientras ella atravesaba los 26 y criaba a sus dos hijos al lado de su entonces esposo, quién le llevó a ver la vida desde la perspectiva de un seropositivo. Un cuadro diarreico, vómitos constantes, fiebre y la debilidad constante en su cuerpo fueron disfrazados por ?intoxicación con mariscos?, sin embargo detrás de ese diagnóstico que las instituciones de salud públicas en Mazatlán trataban de postergar, llegando a sus manos dos meses después de los análisis, se escondía un caso más de los tres mil 766 de VIH SIDA registrados en Sinaloa por el Censida oficialmente hasta el segundo trimestre del 2017. ?Pues el interés viene de uno mismo, porque no te das cuenta hasta que tienes una recaída o algo es cuando ya la gente se empieza a mover, porque nadie quiere saber qué tienes. En ese rato cuando te hacen estudios, no quieren saberlo?, declaró. Ahora pisando los 41 años asegura que ha debido no sólo mostrar una actitud desafiante con la enfermedad misma, con los estigmas en medio de la sociedad, sino también emprender una lucha diaria con la burocracia para surtir su medicamento en el interior de los hospitales y la falta de sensibilidad de parte de personal médico para tratar a pacientes como ella. ?Tres meses sin medicamento, si me quedo callada, dije, no esto no puede seguir pasando porque están jugando con la vida de nosotros. Sí, pues hay te dejan, no te ponen la atención que deberían de tener, por ejemplo te dicen, te vas a morir de todas maneras, ya para que te checamos?, expresó. Para Deysi Balan Herrera, presidenta de la asociación civil, Compartiendo Retos, que desde el 2007 realiza campañas preventivas, brinda apoyo psicosocial, asesoría legal y acompañamiento a quienes son guerreros de esta enfermedad, el caso de Gregoria, se distingue pues ha demostrado poseer un espíritu que se antepone a pesar de las barreras. ?En lo social, que no se ha rendido a pesar de todo lo que ha sucedido en el Seguro Social, sigue ahí y luego ya alcanza a ver la importancia de tener un seguro y de aspirar a una pensión?, expresó. Pese a todo, Gregoria, aquella niña que soñaba con ser enfermera de grande, sabe que ser parte de las 678 mujeres con SIDA significa una marca con la que tendrá que luchar día a día durante el resto de su vida, pero no está dispuesta a hacerlo de rodillas.JB
Gregoria se rehúsa a luchar de rodillas
Pese a movimientos por mejorar calidad de vida de pacientes con VIH SIDA, la burocracia y discriminación persisten en su atención hospitalaria
Fuente: Internet