Culiacán, Sinaloa. — Un estruendo, una vibración seca, un “pum”. Así describieron decenas de personas el sismo de magnitud 4.6 que se registró la noche del miércoles 23 de julio en la capital sinaloense. Aunque fue breve, el movimiento fue lo suficientemente notorio para alterar la rutina nocturna en varios sectores de la ciudad.
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La escena se repitió en múltiples puntos: habitantes que salieron de sus casas, teléfonos que comenzaron a sonar, grupos de WhatsApp encendidos y alertas que se activaron en gimnasios o edificios altos. La percepción del temblor fue variada, pero muchos coincidieron en que hubo un fuerte sonido seco previo o durante el movimiento.
“Fue algo muy, muy horrible. Desde mi experiencia, yo estaba en el baño. Las chicas comenzaron a decir y a preguntarse… yo dije ‘sí’, y se escuchó algo como ‘pum’”, narró una joven que se encontraba en un gimnasio del sector Tres Ríos, donde la alarma sísmica se activó automáticamente.
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En redes sociales, los comentarios no tardaron en aparecer. Algunos afirmaban que en el norte de la ciudad se sintió con mayor fuerza. “Yo sentí que estaban arrancando la casa. Las paredes tornaron y el techo también”, compartió un usuario.
Otros relatos provinieron desde fuera de Culiacán
“En mi rancho también se sintió fuerte. El Aguaje, Badiraguato”, dijo una persona desde esa zona serrana. Esto da cuenta de la amplitud del fenómeno, que fue percibido más allá del centro urbano.
Sin embargo, hubo quienes no sintieron absolutamente nada. Personas que estaban dormidas, distraídas o en movimiento afirmaron no haber notado el sismo. Esta diferencia en la percepción podría deberse a la profundidad del epicentro, la estructura del suelo en cada zona o las condiciones del entorno.
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Hasta el momento, las autoridades de Protección Civil no han reportado daños estructurales ni personas lesionadas por el evento. No obstante, se mantiene un monitoreo en edificios públicos y escuelas.
Los movimientos telúricos de esta magnitud no son comunes en Culiacán, por lo que este tipo de eventos suelen generar incertidumbre y revuelo. En este caso, más que miedo, lo que se vivió fue sorpresa: el sonido seco, la vibración repentina y la viralización inmediata de testimonios lo convirtieron en tema del momento.