Guamúchil, Sinaloa. El Festival de las Liquidaciones celebrado el pasado fin de semana en la plazuela Pedro Infante volvió a demostrar que el comercio local tiene capacidad de crecer cuando se generan espacios adecuados para la venta directa al consumidor.
De acuerdo con la directora de Promoción Económica, Érika Espinoza Durán, la edición 2026 superó las cifras del año anterior y dejó una derrama cercana a los 278 mil pesos.
La funcionaria explicó que en 2025 el evento alcanzó aproximadamente 246 mil pesos, por lo que el incremento registrado este año representa un avance significativo para los negocios participantes, que año con año han visto mejorar sus utilidades durante esta actividad.
“La verdad que fue una satisfacción enorme porque año con año han crecido prácticamente las utilidades de los comercios que se ponen ahí en la plazuela y estamos muy conformes con la respuesta tanto de los comerciantes como de la ciudadanía”.
El Festival de las Liquidaciones se ha consolidado como un “plus” adicional para los establecimientos formales, al permitirles ofrecer productos con descuentos atractivos en un espacio común que facilita la afluencia de clientes.
La directora de Promoción Económica destacó que el evento responde también a la demanda ciudadana, ya que muchas familias aprovechan para adquirir artículos a menor precio en medio de compromisos sociales o gastos domésticos.
Debido a la buena respuesta, actualmente se analiza, en coordinación con los propios comerciantes, la posibilidad de replicar la actividad con mayor frecuencia.
Espinoza Durán adelantó que ya se evalúan nuevas estrategias y posibles actividades que continúen fortaleciendo el dinamismo comercial en Salvador Alvarado.
¿Cómo impactan las ferias comerciales municipales en la economía local a mediano plazo?
Más allá de la derrama inmediata, este tipo de eventos permite a los negocios mejorar flujo de efectivo, reducir inventarios rezagados y atraer nuevos clientes que posteriormente pueden convertirse en consumidores recurrentes. También fortalecen el comercio formal frente a la informalidad, dinamizan el consumo interno y generan indicadores positivos para futuras inversiones locales.