Guasave, Sinaloa. – Un simulacro de seguridad industrial basada en escenarios reales encendió las alertas en torno al manejo de tanques de gas LP en las carnicerías del mercado municipal. El ejercicio virtual proyecta las consecuencias de una posible explosión en cadena originada por la detonación simultánea de solo cuatro cilindros de gas licuado de petróleo, revelando un panorama de destrucción que abarcaría varios niveles de impacto.
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La imagen generada en la proyección establece tres zonas de riesgo: roja, naranja y amarilla, cada una con distintos grados de afectación, desde pérdida total de estructuras hasta perturbaciones en servicios urbanos y crisis de pánico.
En este primer nivel se encuentra el área inmediata a la detonación: las carnicerías del mercado. El estudio advierte que las estructuras dentro de esta zona colapsarían completamente, provocando no solo pérdidas materiales irreparables, también una alta probabilidad de víctimas humanas debido a la intensidad del calor y la onda expansiva.
Expertos de Protección Civil comparan el escenario con siniestros industriales previos donde explosiones de esta magnitud han generado cráteres, propagado fuego instantáneo y lanzado fragmentos de metal a velocidades letales.
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Esta segunda franja incluye edificaciones aledañas al mercado. Se prevén daños estructurales graves, vidrios rotos por la presión de la onda y riesgo elevado de incendios secundarios. En muchos casos, las explosiones de gas LP no ocurren de forma aislada, sino que desencadenan una reacción en cadena conocida como efecto dominó, donde el calor y presión inicial provocan nuevas detonaciones.
Fraccionamientos como Lomas del Mar y Santa María entrarían dentro del área de impacto más alejada. Aunque los daños serían moderados —como grietas estructurales, vidrios rotos o caída de plafones—, el verdadero peligro se trasladaría al ámbito social: alertas de pánico, saturación de servicios de emergencia y pérdida de control en la movilidad urbana.
A esta distancia, los fragmentos metálicos de los tanques pueden alcanzar hasta 1.2 kilómetros, según simulaciones de explosiones BLEVE, generando riesgo para personas y estructuras mucho más allá del foco inicial.
El simulacro que Protección Civil realizó este jueves precisa los siguientes escenarios:
– Efecto dominó: En incidentes previos, una sola explosión ha detonado sucesivamente otros tanques, multiplicando el alcance del daño.
– Fragmentación letal: Las piezas metálicas de los tanques estallan como proyectiles, alcanzando distancias entre 200 metros y 1.2 kilómetros. Estos fragmentos pueden perforar muros, vehículos y causar lesiones fatales.
– Colapso urbano: En un evento de este tipo, el sistema de emergencia municipal podría verse rebasado, dejando zonas enteras sin atención inmediata.
Este tipo de ejercicios, precisó el director de Protección Civil municipal, no buscan generar alarma innecesaria, sino visibilizar los altos niveles de riesgo asociados al almacenamiento inadecuado de gas LP en espacios concurridos como los mercados municipales. La correcta supervisión de los tanques, mantenimiento preventivo, protocolos de evacuación y zonas de seguridad pueden marcar la diferencia entre una tragedia anunciada y una comunidad protegida.
Autoridades locales y comerciantes están llamados a tomar en serio estas proyecciones y adoptar medidas urgentes antes de que una simulación se convierta en una noticia real.