Culiacán, Sin.- Desde Guasave, Doña Andrea y Don Leopoldo llegaron tempranito este lunes a la presa Derivadora. Son los padres de Andrea de 28 años de edad, la mujer más joven de las tres que desaparecieron el jueves al ser arrastradas por el arroyo “El Piojo” en la colonia Ignacio Allende. Ahí se encontraron con la familia de Doña Rosa y Carmelita, las otras dos mujeres desaparecidas.
Después empezaron a llegar los cuerpos de rescate: buzos de Protección Civil Municipal y Bomberos, policías municipales, estatales y elementos del Ejército acompañados de canes de búsqueda, esos que en el sismo del año pasado rescataron a muchas personas. Se empezaron a formar para armar escuadrones, dividirse las tareas en cuatro sectores, esperar indicaciones y salir al despliegue. Después empezaron a llegar las televisoras, periódicos y demás reporteros.
Desesperados se acercaron los padres de Andrea para solicitar hablar en la trasmisión en vivo de Línea Directa, pidieron apoyo para que no cesara la búsqueda. Ellos hasta cierto punto resignados ya se referían al ?cuerpo? de su hija, sabían que era difícil que estuviera viva luego de cuatro días desaparecida, pero querían verla, encontrarla.
Explicaron que Andrea vive con Carmelita en Culiacán, otra de las mujeres que arrastró la lluvia. Ya estaban a salvo en el techo de su vivienda, pero vieron que su vecina Doña Rosa, una abuelita, estaba en peligro en la calle. Se bajaron a ayudarla y a las tres se las llevó la corriente. “Ella ya estaba a salvo y se bajó, ella y la otra muchacha que está perdida se arrojaron porque querían salvar a la señora mayor y las arrastró el agua a todas”, comentaron.
“Andrea es la consentida”, dijo su mamá. “Pues es hija única, ¿cómo no?”, interrumpió Don Leopoldo. Tiene un niño de 11 años, una de niña 9 y el más chico de 7, y todos los días me preguntan por su mami, comenta temblorosa la señora.
“Tiene tres niños, uno de 12 años, otra de 9 y el de 7, ellos preguntan todos los días por su mamá, que se siga buscando a su mami, dicen”, dice la madre.
La familia permaneció ahí toda la mañana, abrazada de un retrato grande con la foto de su hija. “Ella no debería estar aquí, está enferma, le dan crisis y se convulsiona”, dice su marido.
Doña Andrea insiste en que Dios le da fuerzas para buscar a su hija para llevársela de regreso a Guasave, donde todos la esperan. Recuerda que le decía: “vámonos niña, regrésate a Guasave, y ella le respondió que solo muerta se regresaba”, pues acá ya tenía trabajo para sacar a sus hijos adelante.
Con la mirada buscan en el área rocosa, el agua y la basura.
A las 11:25 horas inició el murmullo de los cuerpos de rescate, empezaron a movilizarse, a correr de un lado otro. Empezaron a pedir cubrebocas, que trajeran la lancha, y que sacaran el rollo de cinta amarilla, ese que usan para acordonar cuando hay un muerto. Habían encontrado a una de ellas.
Conforme pasaban los minutos creció el desespero de las tres familias, la incertidumbre por no saber quién era a la que habían hallado. Sentimientos encontrados, por un lado, por saber que estaban cerca, que ya había aparecido una, pero por el otro lado deseando que no fuera su familiar.
Se acerca el director de la Policía Estatal Preventiva, Mayor Carlos Alberto Hernández Leyva, a las familias y luego a los reporteros, confirma que encontraron el cuerpo de una mujer, pero pide paciencia porque no saben cuál es de las tres.
“Se acaba de localizar un cuerpo femenino, todavía no sabemos de qué persona se trata, va a venir ahorita la Fiscalía, personal de peritos para hacer todas las pruebas que se requieren”, informó.
El Coronel de Infantería Humberto Zenón Martínez explica que iban a desembarcar en una de las islas bajo en puente negro cuando en ese punto ubicaron el cuerpo flotando.
“Protección Civil municipal así como personal militar estaban siendo trasladados a la isla cuando para buscar en esa área y al momento de desembarcar se observó un bulto que aparentaba ser un cuerpo, se verificó y lamentablemente sí era un cuerpo humano”, dijo.
El secretario de Seguridad Pública de Culiacán, Óscar Guinto Marmolejo, pide a los camarógrafos que buscan el mejor ángulo, ser prudentes y no tomar imágenes crudas que afecten a las familias.
Luego el tiempo avanza lento de nuevo en espera de los peritos de la Fiscalía General del Estado para levantar el cuerpo colocado a la orilla del agua tapado con una sábana de plástico azul.
“Doña Rosa no es, ella más chiquita porque está ya viejita, es de alguien más joven, dice angustiado. Mi hija trae pelo rojizo y Carmen lo trae güero. Allá traen una foto que sacaron cuando la encontraron y dicen que es como amarillo su cabello”.
“No sabemos si ella, pero ya al menos ya descansa una familia”, dijo el padre de Andrea sin saber que era su hija.
Después del trabajo de los peritos, le permitieron a Don Leopoldo cruzar la cinta amarilla para ver el cadáver. Por su llanto se supo que era su hija. Es ella, es Andrea, confirmó. Salió corriendo a decirle a su esposa, quien lo esperaba bajo una carpa improvisada.
“Es ella, es la niña”, le dijo. La noticia que tenían miedo escuchar.