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El drama del campo: a doña María no le alcanzó la cosecha; rentó la tierra por tres años para pagar

Recibió un cheque por un peso que debió depositar en el banco; la parcela que sostuvo a su familia por 15 años tuvo que arrendarla para cubrir 600 mil pesos de deuda

Extracción del maíz en parcela
Doña María cuenta a Línea Directa cómo la economía agrícola ha dado un giro | Foto: Martha L. Castro

Guasave, Sinaloa. – El retraso en el pago de los apoyos y de la liquidación, derivada también de los bajos precios, hizo que la deuda de los créditos contraídos para sembrar en la parcela de doña María elevara tanto los intereses que la cosecha no le alcanzó para cubrirlos; quedó debiendo los trabajos en tierra y eso la obligó a rentarla por tres años sin recibir un solo peso a cambio.

Es el drama que enfrentan en el campo, la cruda realidad que golpea a los agricultores sinaloenses, quienes, tras años de ver a su “pedacito de tierra” como único sustento, se ven obligados a rentarla para cubrir lo que ya deben, sin tener siquiera otro ingreso para comer.

Liquidan con un peso la cosecha de maíz a mujer de 70 años en Sinaloa

La mujer, de más de 70 años, sonríe cuando cuenta a Línea Directa su drama. Meses después de haber entregado su cosecha, la bodega le liquidó con un cheque de un peso; así venía establecido en la cantidad que obligatoriamente debieron llevar a depositar a la conocida sucursal. Le habían descontado la semilla con la que la habían habilitado y los insumos que para hacer producir la tierra le fiaron.

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“La bodega se quedó con prácticamente todo, pues nos daban los insumos, daban semillas. Ellos nos habilitaron con la semilla y con los insumos, les entregaron la cosecha, nos dieron un cheque de un peso; todavía lo tenemos, o sea, eso fue lo que el saldo. Nos reímos cuando nos dieron eso; hay mucha gente a la que le dieron un peso. Ah, y lo teníamos que depositar, que regresar, depositarlo al banco”.

-¿Y para qué?

“Por trámites. No sabemos, pero así fue. Fueron muchos. Nos reímos cuando nos dieron el cheque de un peso, ya que íbamos a hacer”, sostuvo la mujer mayor buscando el lado amable de su situación”.

Rentó su parcela tras 15 años de hacerla producir; no le quedó otra alternativa

Durante más de 15 años, después de la muerte de su esposo, jamás pensó que tendría que dejar de sembrar su propia tierra. Sin embargo, la crisis que ha golpeado al sector agrícola en los últimos años terminó por arrebatarle esa posibilidad y la obligó a rentar su parcela para pagar las deudas acumuladas tras varias cosechas sin ganancias.

La situación provocó que la familia cayera en cartera vencida. Entre compromisos con quienes les ayudaron a sacar adelante la siembra y otros adeudos relacionados con la producción, las deudas superaron el millón de pesos, de los cuales más de 600 mil correspondían a trabajos realizados en el campo con rastreo, fumigaciones y riegos.

Sin ingresos suficientes para liquidar los adeudos y sin otra fuente económica que permitiera enfrentar el problema, la única alternativa fue rentar la parcela precisamente a las personas con las que mantenían compromisos financieros, a cambio de nada. 

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El acuerdo se estableció por tres años; era el tiempo que cubría la cantidad adeudada, por lo que la familia no recibió recursos adicionales.

Priva la incertidumbre entre productores agrícolas; no tienen otro ingreso

Actualmente, es la incertidumbre la que sigue presente; sus nietas trabajan para contribuir al gasto familiar, su hijo realiza labores eventuales; ella, por su parte, continúa trabajando como costurera desde su hogar para ayudar en la economía doméstica.

“No sabemos cómo hemos salido. Pagamos en una parte y pedimos en otra”, expresó.

Su historia no refleja más que la realidad que enfrentan numerosos productores agrícolas de la región, quienes han visto cómo los retrasos en los pagos, los elevados costos de producción y la falta de rentabilidad los han llevado a perder el control de sus tierras o a endeudarse para mantener viva una actividad que durante generaciones fue sinónimo de estabilidad económica.

Hoy, donde antes había esperanza de cosecha, persiste la preocupación por sobrevivir y la incertidumbre sobre si volverán los tiempos en que trabajar la tierra era suficiente para sostener a una familia.

Fuente: Línea Directa

Fotografía de perfil de Martha L. Castro

Martha L. Castro

Reportero

Martha L. Castro

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