Culiacán, Sin.- En la infancia es muy común que existan relaciones afectivas muy estrechas entre madre e hijo o padre e hija, donde cada uno visualiza a su progenitor como lo mejor de su vida. Durante el desarrollo de estos vínculos se pueden generar los complejos de Edipo y Electra, que consisten en la admiración y atracción amorosa a los padres señaló, Alberto Guerrero Solián, psicoterapeuta humanista.?En un principio pues digamos que el niño manifiesta una conducta de búsqueda de la madre, de querer estar con mamá, en el caso del varón y un rechazo hacia el padre, el niño se está buscando, digamos, su identificación de rol sexual, primero tenemos la determinación del sexo que lo da de alguna manera la genitalidad?, explicó.El Complejo de Edipo, trata de un conjunto de emociones de deseos amorosos y hostiles hacia la madre, de aquí, nace la idea del pequeño de idealizar a su madre y expresar su deseo de casarse con ella, además de evitar que el padre tenga contacto cariñoso hacia la madre.?Que va a expresar por ejemplo como que está enamorado de mamá, que su mamá es su novia por ejemplo, o en el caso de la niña que su papá es su novio, yo he observado en algunas familias que empieza como una competencia, de si a quién quieres más, si a mamá o a papá y esas me parecen cosas inadecuadas, al niño al que fundarle el amor por los dos, las dos imágenes?, indicó.En tanto, el Complejo de Electra es muy común en la relación padre e hija; se trata de la fijación afectiva o enamoramiento hacia el padre, que puede generar hasta una situación de rivalidad con la madre.?Si el niño tiene a mamá y a papá, y el niño rechaza a papá, entonces hay que verlo como algo natural, pero no construirle esta idealización de que cuando esté grande, por ejemplo muchos niños plantean se van a casar con mamá, mamá y papá tienen que explicarle que ellos son pareja, y que él es su hijo, y que cuando él crezca se va a encontrar a una compañera, en el caso de que estamos hablando de eso, que el niño así lo manifieste?, precisó.El especialista señaló que estas relaciones cambian con el tiempo, a medida que los padres e hijos conviven en la cotidianidad, y conforme a que los menores experimentan las diferentes etapas de crecimiento.?Yo creo que casi siempre sería oportuno acudir, por fortuna ya cada vez más acuden a trabajo psicoterapéuticos, ya se buscan más los servicios de los psicólogos, de los psicoterapeutas, siempre que no se es feliz, que se tienen preguntas que resolver, que se están pasando momentos de crisis, digo no hay que esperar los momentos de crisis, claro es un momento necesario, una urgente de ir cuando hay una crisis?, señaló.Alberto Guerrero Solián, psicoterapeuta humanista, añadió que al ser temporales estas relaciones y para evitar los celos entre padres e hijos, algunos psicólogos recomiendan participar en las actividades de los pequeños, como la alimentación, el aseo y sus actividades diarias, además de no olvidar a la pareja, tratando de consentirla la mayor parte del tiempo.DEG
El celo y amor hacia los padres en la infancia
El psicoterapeuta humanista Alberto Guerrero Solián habla sobre los complejos de Edipo y Electra
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