Mazatlán, Sin.– A puerta cerrada, pero con el corazón abierto y la fe puesta en Dios, un grupo de religiosas, y un par sacerdotes encabezado por el Obispo Mario Espinosa Contreras se realizó este sábado la vigilia pascual al interior de la Catedral Basílica de la Inmaculada Concepción del puerto de Mazatlán, ante la contingencia del COVID-19.
Tras vivir una cuaresma de reflexión y conversión, hoy Jesús resucitado, con los brazos abiertos nos llama a vivir con plenitud y a no perder la esperanza, como los hijos que somos y debemos confiar en el esto tiempos, manifestó en la homilía el Obispo de Mazatlán, tras oírse de nueva cuenta el Gloria y con ello doblar las campañas en son de alegría.
“Dios tienen sus manos tendidas para todos, lo importante es que nosotros tomemos las manos a Jesús para salvarnos. Y él nos regala esa salvación si vamos luchando durante la conversión dejando atrás siempre el mal, y optando siempre por el bien”.
Con una Catedral Basílica semivacía, con unos cuántos feligreses, en su mayoría religiosas, y ministros dispersos en las bancas, se efectuó el rito religioso, del fuego nuevo y con ello cantaron el Gloria ante la resurrección de Jesucristo, tal como lo relata la biblia.
El Obispo Mario Espinosa Contreras explicó que una vez que esta contingencia sanitaria lo permita, y se puedan abrir las puertas y los feligreses puedan estar en las misas, llevarán al cabo la bendición del agua, el cirio pascual y vivir a plenitud esta fiesta de la resurrección de cristo.
Recordó que en este momento podrán seguir la liturgia a través de las redes sociales de la Diócesis de Mazatlán y desde casa vivir con fe y el corazón puesto en Dios para que pronto pase esta pandemia del coronavirus.
Y al concluir esta homilía pascual, encomendó a la Virgen de Guadalupe a los médicos, enfermeras y quienes ayudan a los enfermos, como también pidió por el descanso de las personas ya fallecidas, víctimas de esta enfermedad