Culiacán, Sinaloa. En medio del tránsito acelerado, la tarde de este viernes 5 de septiembre, un grupo de hombres, mujeres y niños decidió detener el ritmo de la rutina para regalar un respiro de fe y esperanza en Culiacán.
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Vestidos de blanco, con globos y banderas del mismo color, así como carteles con frases como “Culiacán aguanta y se levanta”, llevaron a las avenidas más concurridas de la ciudad capital un mensaje contundente: resiliencia, fe y lucha por la paz.
El punto de encuentro fue el bulevar Enrique Sánchez Alonso, justo frente a una de las plazas más concurridas de la capital. Ahí, entre cláxones y semáforos en rojo, los integrantes de la iglesia Verdad y Vida se acercaban a los automovilistas para entregar botellas de agua, refrescos y, sobre todo, palabras de aliento. Los carteles que sostenían hablaban de unión, esperanza y fortaleza, pero era la calidez de su gesto lo que conmovía a más de un conductor.
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Muchos recibieron el detalle con sorpresa, otros con una sonrisa tímida, pero todos se llevaron consigo un recordatorio de que no están solos, incluso en medio de un entorno que a veces parece marcado por la violencia y la tristeza.
“A lo mejor ahí en algún crucero está alguien que tuvo que enterrar a un ser querido en días atrás, y que alguien llegue y les diga: ¡Ey, vamos! Dios está ahí en medio del dolor, en medio del conflicto. Y es lo que queremos hacer, llevar un mensaje de ánimo, de fe y de esperanza a todos los culichis que tanto necesitamos”, expresó el pastor Esaú Mejía García, quien encabezó al grupo de fieles movidos por la empatía.
El gesto sencillo, pero cargado de simbolismo, dejó claro que la paz no solo se pide: también se construye, incluso desde un crucero en el corazón de Culiacán.
Entregar una bebida a un elemento policial, o a un militar, que dedican su vida a luchar por nuestra paz, es darles un “gracias” y un “seguimos con ustedes en esta lucha que es de todos”.
La actividad enmarcó una imagen impactante: niñas y niños sosteniendo una bandera o globo blanco, conociendo desde sus primeros años de vida lo que es; pedir paz.