Culiacán, Sinaloa. En la víspera de la Cuaresma 2026, el Obispo de la Diócesis de Culiacán, Jesús José Herrera Quiñónez, hizo un llamado a la comunidad católica a escuchar el clamor de quienes sufren la violencia y a no caer en la indiferencia ni la resignación.
En su mensaje pastoral, subrayó que la Cuaresma debe ser un tiempo de conversión auténtica, que implique abrir el corazón a Dios y a la realidad que viven muchas familias marcadas por el miedo y la zozobra.
El representante de la Iglesia Católica en Culiacán advirtió que el pueblo continúa padeciendo los estragos de la violencia, con hogares lastimados y madres que lloran por la inseguridad que afecta a sus hijos, por lo que insistió en que la sociedad no puede acostumbrarse a esta situación.
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Destacó que este año pastoral la Iglesia reflexiona sobre los Sacramentos de Servicio -Matrimonio y Orden Sacerdotal- como caminos para edificar la comunión. Afirmó que el matrimonio debe ser una escuela de reconciliación y perdón, mientras que el sacerdote está llamado a ser signo de cercanía y consuelo para la comunidad.
Asimismo, invitó a vivir un ayuno integral que no solo sea de alimentos, sino también de palabras que hieren, actitudes que dividen y de la indiferencia ante el sufrimiento ajeno.
“El ayuno que el Señor nos pide no es solo abstenernos de alimentos; es ayunar de palabras que hieren, de actitudes que dividen, de indiferencia ante el sufrimiento ajeno. Necesitamos desarmar el corazón para desarmar también nuestro entorno. Solo una Iglesia reconciliada podrá ser fermento de paz en medio de la violencia”.
Finalmente, convocó a intensificar la oración por la paz, fortalecer la adoración eucarística, el rezo del Rosario en familia y las obras de caridad, con la esperanza puesta en la Pascua.
¿Por qué el obispo Jesús José Herrera pide “desarmar el corazón” en esta Cuaresma?
Porque la paz social empieza en la conversión personal y en las familias que son capaces de reconciliarse.