Guasave, Sin. Bajo la advertencia de especialistas en salud mental, las redes sociales se han convertido en una amenaza silenciosa para niños y adolescentes, cuyos efectos emocionales pueden escalar hasta escenarios extremos como autolesionarse, especialmente cuando su uso ocurre sin supervisión adulta y en contextos de ciberacoso.
Aunque en Guasave no se han documentado casos fatales directamente vinculados a estas plataformas, el riesgo es real y está presente, alertó la directora del Centro de Integración Juvenil, Nancy Piña, al subrayar que la presión digital, la humillación pública y la exposición a contenidos inapropiados están generando afectaciones cada vez más graves en menores de edad.
La especialista explicó que el problema suele pasar desapercibido para muchos padres de familia, quienes no dimensionan el impacto que la validación constante, el bullying digital y la exhibición en redes pueden tener en la autoestima y estabilidad emocional de sus hijos.
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Dijo que esta normalización del uso temprano de dispositivos móviles está dejando a los menores en una situación de vulnerabilidad emocional que, en casos documentados a nivel nacional e internacional, ha derivado en conductas autolesivas y pensamientos suicidas, encendiendo las alertas sobre la urgencia de regular, supervisar y acompañar el acceso de los jóvenes al entorno digital.
“Es una realidad que ya ha ocurrido y que no puede minimizarse, uno de los principales riesgos para los menores es la exposición constante a contenido inapropiado, que incluye violencia, sexualización temprana, consumo de sustancias y conductas peligrosas, el ciberacoso, que es el llamado bullying digital, que está muy muy de moda. El dejar en visto, las humillaciones, exclusión social y agresiones reiteradas dentro de los mismos grupos. Acciones aparentemente simples, como ignorar mensajes, ‘dejar en visto’ o excluir de grupos, pueden tener efectos emocionales profundos en adolescentes”.
-¿Han llegado hasta el suicidio?
“Creo que sí, el ciberacoso, pues”.
Estas dinámicas, señaló, derivan en afectaciones como ansiedad, baja autoestima, comparación constante con otros, dependencia de la validación digital mediante “likes”, así como alteraciones del sueño y problemas de atención derivados del uso excesivo de dispositivos, especialmente durante la noche. A ello se suman los riesgos de privacidad, ya que muchos menores comparten información personal con desconocidos, sin tener claridad sobre quién está realmente del otro lado de la pantalla.
Desde el ámbito clínico, el Centro de Integración Juvenil en Guasave ha atendido y canalizado casos de menores con ansiedad, déficit de atención y baja tolerancia a la frustración, donde el uso intensivo de redes sociales se identifica como una de las principales causas. Ante ello, el trabajo con las familias resulta fundamental.
El tema ha cobrado relevancia internacional tras la decisión de Australia de legislar la prohibición del uso de redes sociales para menores de 16 años, lo que ha abierto el debate en México sobre la necesidad de establecer regulaciones similares. Desde la perspectiva psicológica, Nancy Piña consideró que, más allá de una edad específica, el acceso a redes debe evaluarse con responsabilidad, ya que actualmente incluso niños de primaria cuentan con celulares o tabletas, muchas veces sin acompañamiento de un adulto.
¿Pueden las redes sociales llevar al suicidio en adolescentes?
Sí. Especialistas en salud mental advierten que el uso de redes sociales sin supervisión puede detonar ansiedad, depresión, baja autoestima y pensamientos para autolesionarse en adolescentes, especialmente cuando existen experiencias de ciberacoso, humillación pública o presión constante por la validación digital. Aunque no todos los casos llegan a ese extremo, el riesgo es real y ha sido documentado a nivel nacional e internacional.
¿Cómo afecta el ciberacoso en redes sociales a la salud emocional de los menores?
El ciberacoso impacta directamente la estabilidad emocional de niñas, niños y adolescentes al generar miedo, aislamiento, estrés y una sensación constante de exposición. Insultos, amenazas, exclusión social y la difusión de contenido íntimo pueden provocar ansiedad severa, alteraciones del sueño, problemas de atención y, en casos graves, conductas autolesivas, por lo que especialistas recomiendan atención temprana, acompañamiento familiar y apoyo psicológico.
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