Culiacán, Sinaloa.- La brisa del mar, el cielo despejado y un sinfín de colores en el aire fueron el escenario perfecto para el Primer Festival del Papalote en Altata, Navolato, un evento que convirtió la bahía en un espectáculo digno de postal.
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Cometas de todas las formas y tamaños, desde los clásicos de rombo hasta los más creativos y extravagantes, se elevaron con el viento, arrancando sonrisas y aplausos de chicos y grandes que disfrutaron de esta tradición que nunca pasa de moda.
Joan, de apenas 8 años, fue uno de los más emocionados. Su papalote, hecho de papel y palitos llevaba los colores de México.
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Con orgullo confesó que para él no hay mejor recuerdo que volarlos en familia.
“Desde chiquito hago papalotes con bolsas, así me enseñé… juego con mi papá y mi mamá. Mi papalote lo creé como si fuera México”, contó con una sonrisa.
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Victoria, de 11 años y originaria de Altata, también compartió su entusiasmo.
“Es muy divertido. Yo soy de aquí y siento que este evento es para nosotros, para la comunidad y los niños. Desde los seis años vuelo papalotes y siempre me la paso muy bien”.
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El festival también fue una excusa perfecta para que los adultos recordaran su niñez. Jonathan Hernández, de La Palma, Navolato, llegó con su hijo y se dejó llevar por la nostalgia.
“Uno como adulto revive la infancia, cuando armábamos papalotes, jugábamos a los trompos, en la calle con los amigos… y ahora veo que esos vecinitos ya son papás y trabajan, pero siguen aquí las memorias”.
Los premios hicieron volar aún más alto la emoción: al papalote más creativo, al más grande y al de mayor altura, siendo así que los premios fueron una noche en Villas Tortugas, un paseo en lancha; y un recorrido en dona sobre el mar.
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Antes del concurso, los pequeños tuvieron la oportunidad de diseñar sus propios papalotes, inspirándose en el paisaje marino.
Más que un juego, la actividad fue un recordatorio de que, a pesar del avance de la tecnología, volar un papalote sigue siendo uno de esos placeres sencillos que logran unir a las familias y regalar momentos inolvidables.