Guasave, Sinaloa. Indicios cada vez más sólidos sobre una posible relación entre la exposición a agroquímicos y el incremento de diagnósticos de Trastorno del Espectro Autista (TEA), TDAH, esclerosis y otras afecciones neurológicas y autoinmunes, fueron advertidos por la investigadora Diana Escobedo, doctora en Ciencias Marinas y coordinadora de maestrías del Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional (Ciidir) IPN Sinaloa, quien advirtió que existe la evidencia, en proceso de verificación científica, de resultados preliminares que han encendido alertas entre especialistas.
Diana Escobedo Urías explicó que el equipo de investigación ha trabajado durante años en la medición de plaguicidas presentes en el aire, así como en alimentos de consumo cotidiano. En este proceso, en un foro realizado en Mazatlán hace algunos años, neurólogos nacionales e internacionales expusieron la creciente preocupación por la posible conexión entre la aplicación intensiva de agroquímicos y el aumento de casos de TEA, TDAH y esclerosis en regiones agrícolas.
Según la investigadora, una estudiante de maestría que recientemente concluyó su tesis documentó resultados contundentes que ya están en proceso de publicación. Antes de presentar conclusiones definitivas, el equipo espera la revisión, como dicta el protocolo científico, para validar los datos y descartar sesgos.
“Ya se encontró, los datos ahí están, no estamos escondiendo nada, la tesis es totalmente pública, se puede consultar y no es la primera vez que se detecta esto, sino ya se ha venido detectando y estamos trabajando con la Universidad Autónoma de Occidente, con la doctora Mari Carmen Martínez, que es la que está haciendo esto en particular. Y hace poco me habló un neurólogo, que nos dio unos datos súper alarmantes, es de gran preocupación lo que estamos viviendo, porque en efecto hay una gran cantidad de casos de niños y de pacientes adultos también, que no sabemos si es aparentemente de la niñez o tienen algún problema posterior de una exposición”, detalló.
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Escobedo Urías enfatizó a quienes sostienen que no existe un incremento real de casos de autismo, sino una mayor capacidad diagnóstica; la investigadora sostuvo que la discusión sigue abierta, pero los datos actuales muestran señales que deben ser atendidas con urgencia.
“Un niño autista es un niño autista, y esto se conoce desde hace muchos años. Aparentemente hay un incremento en los casos, y eso es lo que debemos demostrar”.
Diana Cecilia Escobedo detalló que hace unos días presentó el proyecto de calidad del aire a las nuevas autoridades ambientales del Gobierno del Estado, incluyendo al subsecretario de Desarrollo Sustentable, Alexis Luria, así como a la Dirección de Contaminación y Cambio Climático. Aunque reconoció que las cabinas de medición no han sido puestas en operación, aseguró que existe disposición para colaborar en la detección de plaguicidas y metales pesados en el aire a partir del próximo año.
Finalmente, subrayó que los riesgos vinculados a los agroquímicos no se limitan al cáncer, sino que podrían alcanzar un espectro más amplio de trastornos. “Puede ser TEA, puede ser TDAH, puede ser esclerosis o diversas afecciones autoinmunes”, apuntó.
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¿Qué es el autismo y el TDAH?
El autismo (TEA) y el TDAH son trastornos del neurodesarrollo que afectan cómo el cerebro procesa la información, pero se manifiestan de forma diferente: el TEA se centra en desafíos de comunicación social y comportamientos repetitivos, mientras que el TDAH se caracteriza por falta de atención, hiperactividad e impulsividad, aunque pueden coexistir en la misma persona. Ambos son condiciones neurológicas con bases genéticas y ambientales, y afectan habilidades sociales, concentración y lenguaje, pero con síntomas distintos que a veces se confunden.