Mazatlán, Sin.- Son cientos de kilómetros recorridos, 31 días de caminar y el sueño sigue firme llegar a Estados Unidos de Norte América, para luego obtener ingresos económicos que ayuden reunir a la familia, expresa Brayan Reyes, originario de Honduras.
Él, es uno de los más de 2 mil personas que conforman la caravana de centroamericanos que han llegado Sinaloa, en las últimas horas, y quedó varado este miércoles en el puerto de Mazatlán, y fue auxiliado con alimento y atención médica en la iglesia de San Francisco de Asís.
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“Pues me echan ánimos, que siga ¿Tú ilusión es llegar a Estados Unidos? Ese es el objetivo ¡ufff ¡ ha sido bien difícil, con la ayuda de Dios, y con las personas de México que han sido muy solidarias se nos ha facilitado mucho”.
Es originario del departamento de Yoro, Honduras, donde dejo a una esposa e hijo, y demás familia, al no encontrar una oportunidad de mejor vida para los suyos y que pretende alcanzar en la unión americana.
“La verdad no quisiera regresar a Honduras, está muy caliente, la verdad no sé ahí tendría que consultar con toda mi familia y hablar con todos ellos para tomar una decisión más coherente, ¿Y si lograras tu objetivo de ingresar a Estados Unidos? pues si ese es el objetivo final, tratar de reunirme con mi familia en un mejor lugar”.
Son 31 días de peregrinar junto con otro grupo de personas, de días largos y horas de cansancio, noches de poco dormir, pero de un México, dice, hasta hoy ha sido generoso con él y sus compatriotas.
“Algo que me llamó bastantemente la atención, es lo solidario que ha sido el pueblo mexicano con nosotros, en especial de lo que ha sido Sinaloa, y lo que fue el estado de Jalisco en Guadalajara, igual que el DF, en Querétaro, nos trataron bien dignamente”.
La comunicación cuando se puede y en medida de lo que se da, cuando las condiciones y el tiempo lo permiten con su familia, expresa Brayan Reyes, le da la fuerza para no claudicar y mantenerse firme en busca del sueño americano.
Su fe en Dios, a quien en todo momento menciona en esta entrevista, el joven hondureño de 21 años, confía que quizá antes de concluir esta semana estará arribando a la frontera y ahí comenzar un futuro para él y después llevarse a su esposa y niño Mateo de apenas 4 meses.