Culiacán, Sin.- Con 21 años de edad y cuatro como socorrista de Cruz Roja en la delegación de Culiacán, Alejandra Grave, durante el festejo del 109 aniversario de la Benemérita Institución en México recordó que su hermana fue la motivación principal para ingresar a la unidad de rescate.
Con el uniforme distintivo de un paramédico, que consiste en pantalón azul marino y blusa blanca con azul y rojo, botas negras, así como el peto, expresó que cuando acudía a dejar a su hermana a la guardia se daba cuenta de la adrenalina que vivía al acudir a un servicio.
“Cuando veníamos por ella, que la esperaba allá abajo, yo la veía cómo se subía a la ambulancia y la sirena sonaba, se me enchinaba la piel”, comentó.
Destacó que ha ido a muchos servicios, y los que la han marcado son de personas que lamentablemente han muerto, además lo difícil de dar la mala noticia a los familiares sobre un deceso.
Alejandra explicó que un socorrista tiene que dejar de lado el temor, y el impacto al observar una lesión de gravedad del paciente para otorgar los primeros auxilios que en ese momento lo requiere.
“Sí eso es más que nada lo traumático en los baleados, muchas veces lo que te afecta demasiado es que él mismo te está pidiendo ayuda, y tú haces todo lo posible, lo que está en tus manos”, resaltó.
Habló también de la satisfacción y alegrías que ha vivido como al momento en que una persona está grave y la pone a salvo, el recibir las gracias de los pacientes, así como abrazos.
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