Guasave, Sin.- Fueron difíciles estas tres semanas que han permanecido en una lucha que parece interminable contra un enemigo invisible que no saben ni dónde los “pescó”, pero gracias a Dios viven para contarlo, la diferencia entre vivir o morir la hace el tratamiento oportuno y una actitud positiva, aunque se antoja complicada.
Es el relato de una sobreviviente del COVID, una mujer a la que no solo le tocó sufrir el contagio propio, sino el de su esposo, quien todavía sufre algunos síntomas de la neumonía que le provocó el virus pero que día a día mantiene una mejoría que afortunadamente ya la lleva ganada.
El día 13 de mayo ella inició con síntomas, una tos que no fue normal y que la hizo encender los focos de alerta, al día siguiente ya empezó con temperatura interior y dolor de cabeza, inmediatamente llamó al médico, aún con el miedo y la zozobra que tenía, había que hacerlo porque el mismo día su hija mayor inició el malestar.
“Ahorita yo te puedo decir que ya estoy muy bien gracias a Dios, los días pesados ya pasaron, sólo queda la tos, dice el médico que te dura, no se te quita rápido, te quedas con ella un tiempecito. Es muy difícil que tengas una muy buena actitud ante la enfermedad, pero eso te va a ayudar mucho a que salgas adelante ante la enfermedad esta tan fea”, dijo.
Aunque fueron dos semanas de constante lucha conforme fueron apareciendo los síntomas, la protagonista de la historia asegura que el contacto con los médicos siempre fue vía telefónica, a cada cambio había que informarles sobre el cuadro clínico, pero eso les dio la posibilidad de estarlo contando en estos momentos, que aunque no todos los integrantes de la familia han sido dados de alta, sí han evolucionado de manera favorable.
“Claro que se puede vencer el COVID, siempre y cuando lo hagas muy a tiempo, al primer síntoma tienes que acudir al médico, no debe uno confiarse de que es una simple gripe normal o una tos normal, no, ahorita no, no nos podemos confiar inmediatamente hay que hablar al médico, yo creo que eso fue”.
Como madre refiere que lo más fuerte fue pensar en sus hijos, en que ellos también estaban cursando con la enfermedad pero lejos de ella, lamentablemente tuvieron que hacerlo solos, sin embargo, gracias a los médicos que también los trataron y a la bendición de Dios, pudieron superarlo porque los síntomas fueron menores que en el caso del padre, a quien una neumonía lo mantiene aún con síntomas fuertes pero cada día menores.
A quienes en este momento están cursando con la enfermedad, les envió un mensaje, que se atiendan, que no esperen mucho tiempo, el tratamiento oportuno es la diferencia porque la agresividad del virus se atenúa con los medicamentos que les administran.