Guasave, Sinaloa. – La adolescencia de Roxana Bojórquez cambió radicalmente cuando a los 13 años recibió un diagnóstico que ningún joven quiere escuchar: leucemia linfoblástica aguda. Lo que comenzó como cansancio y molestias leves, se transformó en un largo camino de tratamientos y revisiones médicas que pondrían a prueba su fortaleza y la de su familia.
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Durante años Roxana vivió entre hospitales, tuvo que resistir 120 quimioterapias y controles médicos, enfrentando momentos de incertidumbre y miedo. Su madre fue su principal pilar, al acompañarla en cada consulta y cada procedimiento, mientras la organización Ganac proporcionaba transporte, medicamentos y apoyo constante para que el tratamiento nunca se interrumpiera.
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“Recuerdo que me sentía cansada y mi mamá empezó a notar que algo no estaba bien. Al principio la enfermera pensó que era una anemia leve, pero ya tenía la enfermedad avanzada cuando finalmente la detectaron”, relató Roxana al recordar los primeros momentos de su lucha.
Hoy, tras años de tratamiento y seguimiento, Roxana vive en Los Mochis, es madre de dos hijos y comparte su historia para inspirar a otros que están enfrentando esta enfermedad.
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“Dios le manda las batallas a los guerreros más fuertes, y yo quiero ser un ejemplo para los demás niños que están en tratamiento: esto sí se puede”, afirmó con convicción
La experiencia de Roxana demuestra que incluso ante los desafíos más grandes, la perseverancia, el apoyo familiar y la esperanza pueden transformar la adversidad en una oportunidad para valorar la vida y celebrar cada momento junto a quienes más se ama.