Estados Unidos. Por primera vez desde el inicio de la pandemia de covid-19, la tuberculosis registró un retroceso global. Según el Informe Mundial de la Tuberculosis 2025 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los casos cayeron ligeramente hasta alcanzar 10.7 millones en 2024, un 1 % menos que el año anterior. Sin embargo, la enfermedad continúa siendo una de las más letales del mundo, con 1.23 millones de fallecimientos, cifra que su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, calificó como “inconcebible para un padecimiento prevenible y curable”.
El informe detalla que la disminución de contagios y muertes representa un cambio de tendencia tras el impacto de la pandemia, que interrumpió diagnósticos y tratamientos en numerosos países. De los fallecimientos reportados en 2024, 1.08 millones correspondieron a personas sin VIH y 150 mil a pacientes con VIH, lo que equivale a una reducción del 42 % respecto a 2010.
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Los avances también se reflejan en el acceso a la atención: 8.3 millones de personas recibieron diagnóstico y tratamiento el año pasado, y las pruebas rápidas aumentaron su cobertura del 48 % al 54 %. La tuberculosis resistente a fármacos mostró igualmente una baja, con 390 mil casos estimados, y un 71 % de éxito terapéutico.
¿Está el mundo en camino de erradicar la tuberculosis antes de 2030?
Pese a los resultados positivos, la OMS advierte que el progreso sigue siendo insuficiente para alcanzar las metas globales de la ONU, que buscan reducir en 90 % las muertes y en 80 % la incidencia para 2030. La falta de financiamiento, especialmente tras los recortes de cooperación internacional, amenaza con revertir los logros. “Acabar con esta enfermedad centenaria es posible, pero solo si el compromiso mundial se mantiene firme”, subrayó Adhanom.