Culiacán, Sin.- La cinta delimita un área y agentes de la policía resguardan lo que en vida no resguardaron.Peritos y agentes del Ministerio Público, dolientes y mirones en torno a lo que en la ciudad se ha fraccionado.Un cadáver al interior de la vivienda y una madre a la que le mataron al hijo frente a sus ojos, llorando al exterior, en Colinas del Bosque del fraccionamiento Los Huertos.Un hijo esposado luego de pretender acceder al hogar donde su padre yace. Un hijo que osó contaminar escena del crimen en un intento por ver al padre muerto. Y unos agentes prestos al cumplimiento del deber de resguardar una muerte, cuando olvidaron resguardar la vida.Una manta cubre el cuerpo tirado en la sala del hogar violentado por las balas. Muerto frente a quien le dio la vida.Peritos con su parafernalia crean la atmósfera del crimen. Ponen aquí y colocan allá los indicadores de evidencias. Trazan mediciones en las que el cuerpo es el centro de referencia, fotografían el cadáver y la evidencia para la integración de una carpeta de resultado incierto.El llanto débil de una madre apenas es imperceptible por la edad, un hijo esposado al frente de una patrulla, un familiar cubriéndolo del sol con sombrilla en mano, por su osadía de pretender mirar al padre muerto.Mirones y testigos cuchichean lo que vieron o lo que buscan conocer. Decenas de vehículos aforan el lugar donde el grupo de agentes de la policía resguardan una muerte que no resguardaron cuando en vida.Una muerte más que se suma a la estadística, un homicidio más que fracciona al estado en un perímetro de sangre.LM
Perímetros de sangre…
La muerte fracciona de nuevo la ciudad en lugares que las policías resguardan mientras dejan la vida en desamparo
Fuente: Internet