Culiacán, Sin.- El director operativo de la Policía Municipal de Culiacán, Héctor Luis Gutiérrez Cossío, confirmó el reporte de este miércoles por la tarde en la colonia Bugambilias donde Yasmín “N”, una joven de 22 años de edad, pidió auxilio porque presuntamente hombres sospechosos la internaron raptar, sin embargo todo quedó en presunción y no se sabe si realmente querían raptarla.
Comunicó que efectivamente tuvieron una llamada al 911 donde la joven alertaba que varios hombres en un vehículo Volkswage Jetta color rojo la iban persiguiendo, que incluso se bajaron del automóvil presuntamente para subirla a la unidad, pero ella corrió.
El jefe policiaco informó que los policías municipales acudieron al lugar, pero no lograron ubicar a los presuntos responsables. Ahí Yasmín les manifestó a los agentes que iba caminando con dirección al Acuamático de la JAPAC para pagar su recibo del agua cuando observó que la seguían y por seguridad se metió a un local comercial, minutos después pensando que ya se habían ido salió del negocio, pero el Jetta volvió a salir tras ella, fue entonces cuando se refugió en los cajeros y pidió ayuda a las personas que estaban en el interior.
“Lo que manifestó la persona es que primero se resguardó en un local, volvió a salir, se aproximó el vehículo, bajaron las personas pero al notar la presencia de otros ciudadanos decidieron mejor retirarse, no sabemos cuál era la intención de esas personas, quedó él presunción”, explicó.
Gutiérrez Cossío señaló que la joven actuó correctamente al refugiarse en un lugar concurrido y reportar al número de emergencia, y esa es la recomendación para cualquier mujer o persona que se sienta en peligro.
Dijo que afortunadamente no se consumó ningún delito, por lo que no se puede precisar cuál era la intención de estas personas, si llevársela, asaltarla o cualquier otra situación.
El director de la Policía Municipal comentó que derivado de la psicosis del presunto robo de niñas y jóvenes en redes sociales, en los últimos meses se han incrementado en un 5% las llamadas con reportes de personas sospechosas alrededor de centros educativos y aunque algunas son corroboradas, la gran mayoría derivan de problemas familiares, pleitos de pareja e incluso se han reportado a servidores públicos (policías vestidos de civiles) como sospechosos, pero cuando los elementos policiacos acuden, estos se identifican.