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Una hora para aprender a estar bien

En las redes sociales de muchos jóvenes sinaloenses hay sonrisas y frases motivadoras. Pero detrás de esas pantallas también hay ansiedad, presión social, comparaciones constantes y...

Víctor Torres, director general de Línea Directa
Línea Directa | Víctor Torres, director general de Línea Directa

En las redes sociales de muchos jóvenes sinaloenses hay sonrisas y frases motivadoras. Pero detrás de esas pantallas también hay ansiedad, presión social, comparaciones constantes y silencios que pesan.

Lo que está ocurriendo no es ajeno: está en las calles, en las escuelas y en nuestros hogares. El reciente caso ocurrido en Guasave, donde un menor de 13 años fue agredido físicamente en un campo de beisbol por otros adolescentes, es una muestra alarmante de lo que sucede cuando la violencia y la falta de control emocional se trasladan al entorno escolar y deportivo. No es un hecho aislado: refleja un problema de fondo que afecta a muchas familias sinaloenses.

Las cifras son claras y preocupantes: 42 por ciento de los adolescentes sinaloenses reconoce que solo a veces logra calmarse antes de actuar; 33 por ciento tiene dificultades para identificar lo que siente, y 15 por ciento dice no aceptarse tal como es. Detrás de cada porcentaje hay historias reales que casi nunca se cuentan.

Las redes sociales —que deberían conectar— se han convertido también en un espacio de violencia digital: uno de cada cuatro jóvenes ha recibido mensajes agresivos y 27 por ciento ha visto vulnerada su privacidad. No es un dato menor: es una señal de alerta.

Por eso urge dar un paso adelante como sociedad y como gobierno. Así como se enseña matemáticas o ciencias sociales, también debe enseñarse a niñas, niños y jóvenes a reconocer lo que sienten, a cuidarse y a convivir mejor.

En un estado con altos índices de violencia como Sinaloa, sería un gran acierto que las autoridades educativas incorporen una hora diaria en el plan escolar dedicada al desarrollo socioemocional y a la prevención de riesgos, como parte de una política pública integral.

Hoy estos contenidos existen, pero dispersos en materias como Formación Cívica y Ética o Vida Saludable. Es un avance, sí, pero insuficiente. Para generar impacto se requiere estructura, continuidad y profundidad.

La directora de Sociedad Educadora A.C., Nilzy Angulo, lo resume bien: “No basta con enseñarles a usar la tecnología; necesitamos enseñarles a cuidar su salud emocional y su forma de relacionarse”.

La salud emocional no es un lujo ni un tema secundario: es una necesidad urgente. En un estado que ha vivido por décadas bajo el peso de la violencia, apostar por la formación emocional de nuestras juventudes sería también apostar por la prevención, la convivencia y la reconstrucción del tejido social.

Y Sinaloa tiene una ventaja: un gobernador cuya especialidad es la educación. Esta podría ser una de esas decisiones que no se olvidan, porque cambian generaciones.

Fuente: Internet

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Víctor Torres

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