Última semana de actividad en las Grandes Ligas (rol regular) con drama impregnado. En estos siete días se juegan –para definirse– los tres títulos de división de la Liga Americana y el mismo número de boletos de comodín, en tanto que en la Nacional hay un gallardete de división que todavía no tiene dueño, como tampoco dos casilleros de comodín.
Pocas veces hemos tenido un final de calendario con estas características. En campañas atrás, hubo equipos que aseguraban un boleto en postemporada apenas iniciando septiembre. Esta vez no, lo que habla de la gran competencia y el poder de recuperación de algunos conjuntos como el de Cleveland –por citar un ejemplo–, que al empezar la segunda mitad del rol aparecía a 15,5 juegos del líder Detroit, al que ahora está a punto de arrebatarle ese lugar.
Los Tigres se cayeron de manera estrepitosa, cuando parecía difícil que alguien pudiera hacerle sombra a su liderato. Ahora los felinos no solamente corren el riesgo de quedarse sin banderín de su grupo, sino hasta de quedar fuera totalmente.
Con su récord de 85-71, le sacan solo un juego de ventaja a Cleveland y Houston en la pelea por el tercer puesto de comodín, y el destino parece haberles cargado la mano de dramatismo, ya que sostendrán tres juegos de vida o muerte a partir del martes contra los propios Guardianes.
Seattle desbancó a Houston del primer lugar en la Oeste de la Americana, y los Astros tampoco tienen nada seguro para avanzar, excepto que se medirán esta semana a dos equipos eliminados como Atléticos y Angelinos, que bien podrían hacer el papel de aguafiestas.
En el joven circuito, Toronto amarró su boleto a postemporada, pero no de manera directa todavía. Su número mágico es cuatro, faltando seis juegos, en esa lucha que sostiene contra los Yanquis de Nueva York.
Milwaukee y Filadelfia son los únicos campeones de división hasta el momento, pero solo los Cerveceros (el mejor equipo de todas las Mayores) pueden dormir tranquilos esta semana, sabiendo que ellos no participarán en ese mini playoff de tres juegos en el que se involucran los que están en zona de comodín. Los Filis necesitan de al menos dos triunfos o igual número de derrotas de los Dodgers para eludir esa competencia.
Los Dodgers buscan una combinación que los aparte de la miniserie. Para ello requieren desbancar a Filadelfia, quien les lleva cuatro juegos de ventaja. De lo contrario, tendrán que medirse contra el tercer mejor comodín, que podría ser Mets, Cincinnati o Arizona, pero siempre y cuando a los Padres no se les ocurra tener un cierre inesperado y tumbarlos del primer lugar de la Oeste en la Nacional.
Así las cosas.