La primera defensa del título mundial Superpluma (FIB) de Eduardo “Sugar” Núñez ha sido exitosa. La hizo frente a sus paisanos y contra un adversario (Christian Díaz) que resultó un auténtico león rasurado, obligándolo a completar el tope de episodios y no acreditarlo como una víctima más de su demoledora pegada.
Núñez le cumplió a su gente doblemente: pelear en su tierra como campeón y salir con los brazos en alto. Pero el nativo de Jahuara no tuvo una noche fácil. Díaz y sus poderosas combinaciones de golpes le llegaron muchas veces al rostro y el cuerpo del campeón, quien, creo, tendrá que trabajar mucho en la defensa porque ha llegado a un camino en el que se topará con rivales de más calibre.
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La batalla fue tremenda, digna de un auténtico duelo de boxeadores (toma nota Canelo Alvarez). Vimos los estilos característicos del guerrero mexicano (otra vez toma nota Canelo) y el puertorriqueño, cuyas confrontaciones han sido, por generaciones, combates de alarido.
Núñez logró derribar a Díaz en aquel séptimo round en el que, la primera visita a la lona, siento que no sucedió, pero que el referee Chris Flores la consideró como tal. Fue un round de tres puntos para Eduardo (10-7) que a esas alturas prácticamente se echaba al bolsillo el triunfo.
Y apenas baja del cuadrilátero, el campeón ya tenía enfrente a su próximo rival; el “Vaquero” Navarrete, con quien unificará los títulos en una fecha por definir. Navarrete no quiso perder la oportunidad de presenciar el combate, pero sobre todo, para poner ese candado que prohíba al “Sugar” salir por otra puerta y eludir ese duelo.
Si me preguntan quién ganaría, yo apuesto por Núñez, con todo y la ventaja que el “Vaquero” tiene con su lona recorrida. Siempre he considerado que es un campeón sin técnica, con un estilo que no gusta pero que le da resultados. Sin embargo, es un peleador que tiene sus debilidades y al que Eduardo podría noquear.
REGALO. En mi apreciación, el empate que concedieron al choque entre Pedro Guevara y Alexis Molina fue un premio para el ex campeón mundial oriundo de Mazatlán. Molina conectó los mejores golpes, fue más combativo y buscó más la pelea ante un porteño que le pesaban las piernas y cuya pegada ha disminuido.
En mis tarjetas (que no valen) vi ganar a Molina por cuatro puntos. Pero los jueces tuvieron un criterio diferente, pero al mismo tiempo cuestionable, sobre todo aquel que entregó un 95-95 que solamente el vio entre los miles de personas presentes.
Molina fue elegido de último momento supliendo al “Gatito” Curiel, y su actuación tiene no solamente un gran mérito, sino, con todo y el empate, demostró que pese a su corta carrera (13-1-1) tiene los recursos para codearse entre los grandes.