Durante los últimos 7 años uno de los principales logros de los gobiernos de AMLO y Claudia Sheinbaum ha sido el importante y sostenido aumento al salario mínimo (SM). En diciembre del 2018 el SM diario era de 88.36 pesos. Para febrero del 2026 ya asciende a los 315.04 pesos. El incremento acumulado ha sido del 257 por ciento.
En el discurso oficial se afirma que, una vez descontada la tasa de inflación observada durante este periodo, esta política ha permitido una recuperación real del 160 por ciento en su poder de compra. En México, son 6 millones de trabajadores afiliados al IMSS los que perciben esta remuneración mínima.
Pero en un sentido contrario a estas tendencias, en las familias de menores ingresos, el trabajador asalariado y las amas de casa sostienen que el dinero no les alcanza para comprar los bienes y servicios básicos; y que tienen fuertes dificultades para cerrar sus quincenas.
¿Cuál es la verdad más aproximada? ¿Por qué tenemos estas narrativas opuestas?
Un trabajador o trabajadora mexicana que hoy en día percibe un SM mensual de 9,582 pesos no le alcanza para comprar la canasta básica que necesita una familia integrada por 4 personas. Esto no es una crítica de la oposición, lo dice el propio gobierno. El Inegitiene un indicador, poco difundido, que nos permite tener una mayor claridad al respecto, es la Canasta Alimentaria y no Alimentaria (CAyNA).
Obviamente, la Canasta Alimentaria incluye bienes como son maíz, tortillas, carne, leche, quesos, huevos, verduras y legumbres, azúcar, aceites, pastas, galletas, aceites etc. Complementariamente, la Canasta no Alimentaria incluye gastos en transporte público, vivienda, educación, salud, ropa, cuidados personales, entre otros.
Según los propios datos del INEGI, para febrero del 2026, una familia de cuatro integrantes necesita 19,372 pesos mensuales, en las zonas urbanas como son la CDMX, Culiacán, Los Mochis, Guasave, Guamúchil y Mazatlán, para cubrir el costo de la CAyNA. En las zonas rurales se requieren 13,863 pesos.
Los números no mienten: un salario mínimo mensual de 9,582 pesos no es suficiente para comprar una Canasta Alimentaria y No Alimentaria, que demanda un gasto de 19,372 pesos mensuales. A este serio problema económico y social se le conoce como Línea de Pobreza por Ingresos.
En el México de este tiempo enfrentamos una realidad muy adversa. La estructura del mercado laboral, de salarios y empleo no garantizan los niveles mínimos de bienestar.
Por el lado del empleo formal, en el IMSS actualmente tenemos un registro de 22.5 millones de trabajadores afiliados. Al cierre de enero de este año, el salario base de cotización promedio alcanzó un máximo histórico de 662.8 pesos diarios, esto es equivalente a 2.1 SM diarios; significa un ingreso mensual de 19,884 pesos que apenas alcanza a cubrir el costo de la CAyNA.
Por el lado de los empleados y servidores públicos registrados en el ISSTE, tenemos aproximadamente a 6 millones de trabajadores. Lamentablemente, los sueldos de cientos de miles de maestros, personal médico, burócratas no alcanzan los casi 20 mil pesos mensuales que se necesitan para comprar la canasta básica.
Por el lado del empleo informal la realidad es todavía más desfavorable. En México hay 33 millones de trabajadores que viven en la economía informal. Representan el 55 por ciento del empleo total en el país y perciben un ingreso promedio 40 por ciento por debajo de los trabajadores formales.
Los últimos datos de la pobreza multidimensional publicados en 2014 precisaron que en México había 46 millones de personas con ingresos inferiores a la Línea de Pobreza por Ingresos, lo cual equivale a uno de cada tres mexicanos.
La conclusión es clara:
Aumentar el salario mínimo y reducir las horas de la jornada laboral son decisiones acertadas pero no son suficientes.
A la mayor parte de las y los trabajadores mexicanos no les alcanza el ingreso. Mientras esto persista no se debería hablar de una verdadera transformación.