Mazatlán, Sinaloa. Los altos costos y restricciones que imponen los organizadores de los juegos del Mundial de Futbol 2026 para transmitir los encuentros deportivos en restaurantes y bares dejarán fuera a la mayoría de las pequeñas y medianas empresas del sector, reduciendo la derrama económica que debería generar el torneo, lamentó la presidenta de Canirac Mazatlán, Rosa Cecilia Osuna Guerrero.
Dijo que el sector empresarial es respetuoso de las instituciones, porque de alguna manera están protegiendo sus derechos comerciales y de transmisión en general; por ello, insistió en que con dicha medida la experiencia se va a concentrar solo en cadenas y grandes espacios.
“Desde la industria del servicio, restaurantes o de cualquier espacio en donde se pueda brindar la visibilidad de los partidos, sobre todo los más atractivos, cualquier restricción o cualquier costo excesivo para estos establecimientos, de alguna manera va a impactar seguramente de forma no positiva, especialmente a pequeñas y medianas empresas que de alguna manera siempre están buscando que a través de estos torneos se beneficie la mayor cantidad de comercios, pero, si se presentan costos muy elevados, muchos establecimientos sencillamente van a quedar fuera de la posibilidad de generar experiencias para sus clientes”.
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Esquema y cobro son muy poco accesibles para pymes
La dirigente de los restauranteros reiteró que el objetivo de promover estos eventos deportivos es que se mueva la economía local, pero el esquema actual de cobro hace lo contrario, ya que se deben pagar cantidades que van desde los 5 mil pesos por 3 o 5 mesas, y hasta los 22 mil pesos por establecimientos un poco más grandes.
Osuna Guerrero detalló que no todos los establecimientos tienen la misma capacidad de absorber tarifas elevadas para poder proyectar partidos de esta celebración mundial, sobre todo los más atractivos, y eso provoca que parte del sector quede excluido de esa oportunidad para generar buenos números.
Riesgo para ventas, empleo y experiencia turística
Para Canirac, la fiebre futbolera es una celebración global y mientras más negocios puedan sumarse, mayor será el impacto en la economía local de todos los niveles. Pero reiteró que saldrá más barato o económico contratar para ver los partidos en casa que en un bar o marisquería, lo que pegó duro en los bolsillos de toda la cadena de empleados de dichos lugares.
Concluyó que cualquier decisión global, buena o mala dependiendo de quién lo mire, va a impactar positiva o negativamente en Mazatlán, ciudad que espera recibir turismo deportivo en los días de pausa que tenga la programación de partidos de futbol.