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Pero están a gusto

De acuerdo con el filósofo italiano Antonio Gramsci (1891-1937) los intelectuales son “representantes de la ciencia y de la técnica” que dan “al proletariado la conciencia...

Jorge Guillermo Cano
Jorge Guillermo Cano | Jorge Guillermo Cano

De acuerdo con el filósofo italiano Antonio Gramsci (1891-1937) los intelectuales son “representantes de la ciencia y de la técnica” que dan “al proletariado la conciencia de su misión histórica”.

Para Gramsci, los intelectuales desempeñan un papel fundamental en las luchas por el cambio social pues son quienes difunden las ideas y organizan a las masas.

En la concepción gramsciana el intelectual “orgánico”, que no puede estar separado de las masas, sino compartir sus intereses y promover una nueva cultura, es parte de la organización que representa la “voluntad colectiva”.

Cara tarea la que Gramsci encomienda a los intelectuales y que, en estricto, poco ha sido atendida en el decurso histórico.

Los inorgánicos

Al margen de grados y niveles de “intelectualidad” ¿qué sucede al respecto en nuestro medio?

Como nos comenta nuestro asiduo lector, José Luis Castro, el hecho es que, por lo que sea, muchos representantes de espacios intelectuales y académicos (los ejemplos son múltiples) casi siempre se vinculan a la política oficial y al poder.

Pero no sólo: hay toda una cauda de asesores, en casi todos los espacios del poder público y privado, que otrora pasaban por radicales exponentes de la hoy innombrable revolución socialista.

Y también hay dirigentes de oscuras intenciones que, con sus actos, bien sirven a los designios del poder.

Se está viendo en todos los espacios de la opinión pública, la comentocracia y desde luego en los partidos. Es un problema que, quien quiere marcar la diferencia, Morena, tiene que enfrentar desde ya.

Como perros y gatos

De lo que se trata, a fin de cuentas, para tales inorgánicos, es de utilizar las armas de la “inteligencia” (en caso de que la tengan) para mejor ascender en la escala social.

Así, ahora estamos viendo una competencia inédita entre grupos políticos y la “intelectualidad” que los acuacha, por capitalizar influencias y clientelas (Guerrero, Zacatecas, San Luis…).

Se piensa que, por ejemplo, cada partido es un bloque y cuenta con la unidad necesaria. No es así, en realidad están en pugna por la mayor influencia y poder en lo interno sobre todo cuando las expectativas de movilidad (la que se traduce en dinero y privilegios) están a la vista.

Y lo cierto es que, ni modo Gramsci, hay muchos intelectuales que son coptados por el poder económico y político, público y privado. Así están más que a gusto.

Y ese parece ser el destino de actorías de frágil consistencia, incluso algunas que, tiempo ha, enarbolaron la liberación y ahora se inscriben en el rejuego de los repartos y cuotas de poder.

Clima de preguerra

A otra cosa: el clima mundial está sin duda descompuesto y presenta signos de una crisis en aumento prácticamente en todas partes.

Es un entorno comparable a los periodos previos tanto de la primera como de la segunda guerra mundial.

Pero la oposición al “nuevo orden” jefaturado por Estados Unidos (“designio divino”, dicen desde Ronald Reagan) aumenta también y demuestra capacidad para desestabilizar que preocupa cada vez más a la primera potencia mundial.

Muchas cosas están saliendo de control y, llegado al límite, recurrirán a la “solución” que han empleado los imperios desde siempre: el uso de la fuerza.

Después vendrá lo igualmente inexorable: el ocaso y la caída del imperio.

Falta conocer el costo para la humanidad.

Del otro lado

La descomposición partidaria y la corrupción son ya una preocupación a nivel mundial, como lo han venido advirtiendo analistas serios desde hace mucho.

Sobre las elecciones y los partidos en Estados Unidos, Charles Lewis publicó, hace años, un libro: “The buying of the president” (La compra del presidente) donde afirma que en ese país es el voto del dinero lo que determina desenlaces electorales.

Quien más dinero recauda, y no siempre con la claridad que se requiere, es quien resulta primero candidato y luego presidente.

El dinero, por sobre todas las cosas, en la política de Estados Unidos. Si no fuera así, no habría Trumps, ni Musks.

Pobre mundo, éste.

En el tintero

-En el cinismo y la prepotencia absolutos la dupla siniestra (Trump-Musk) que cuentan con el silencio o el “matiz” y la “proporción” de la vendida prensa estadounidense y sus pares en México y en casi todo el mundo. Ya lo he dicho y reiterado, con la oligarquía gringa: confrontación o sometimiento, Vamos a ver. ([email protected]).

Fuente: Internet

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