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No voy a ir a votar

Mi decisión de no votar en la elección del Poder Judicial Si usted planea votar en la elección del Poder Judicial este domingo, cuenta con toda...

Juan Ordorica
Juan Ordorica | Analista y columnista Línea Directa

Mi decisión de no votar en la elección del Poder Judicial

Si usted planea votar en la elección del Poder Judicial este domingo, cuenta con toda mi solidaridad y simpatía. Está en su derecho de participar en ese ejercicio, y nadie puede ni debe cuestionar su decisión. Usted es libre de expresar su opinión en las urnas sin que nadie limite su voz.

Por mi parte, no pienso acudir a votar este domingo. No pretendo promover el abstencionismo ni invitar a nadie a no participar; simplemente ejerzo mi derecho a no involucrarme en un proceso que no considero democrático.

Quienes defienden esta elección seguramente tienen argumentos sólidos, quizá más convincentes que los míos. Afortunadamente, hasta el día de hoy, vivimos en un país que, al menos en sus leyes, protege las libertades individuales. Para mí, la democracia va más allá de votar o participar en procesos colectivos. Democracia es vivir en libertad, sin ser molestado por tus ideas o decisiones. Es también tener el derecho de no participar y gozar de los mismos derechos que quienes sí lo hacen.

No votaré porque considero que el modelo propuesto para elegir al Poder Judicial es inferior al que ya tenemos en México. Es innegable que nuestro sistema judicial necesita reformas urgentes: es deficiente y tiene fallos. Sin embargo, creo que la alternativa planteada es aún peor. Criticar esta elección no significa defender ciegamente el sistema actual, sino rechazar un cambio que podría disminuir aún más la calidad de la justicia.

No participaré en un proceso donde los candidatos fueron seleccionados por una tómbola. No están los mejores; están los que el azar y un comité con escaso conocimiento en la materia determinaron. Si el azar fuera sinónimo de democracia, los casinos serían los encargados de organizar elecciones. Ellos, al menos, tienen experiencia en manejar apuestas y son transparentes sobre la tajada que se llevan.

Tampoco asistiré porque el proceso de conteo de votos carece de la transparencia habitual. Las boletas serán contadas días después en oficinas del INE, lejos de la vigilancia directa de los ciudadanos. Además, las boletas son confusas, diseñadas de manera poco clara, y los candidatos no tuvieron oportunidad de dar a conocer sus perfiles ni propuestas.

No votaré porque no me siento capacitado para decidir quién es técnicamente superior en la aplicación de la ley. Elegir jueces basándome en corazonadas o simpatías sería irresponsable. La justicia es un asunto técnico, y no estoy preparado para evaluar quién destacaría en tribunales especializados en materias complejas del derecho.

Independientemente del resultado, el Estado mexicano está obligado a garantizar mis derechos y ofrecerme justicia. Votante o abstencionista, todos debemos ser tratados con igualdad ante la ley. La ley es la única ideología que debería importar.

No participaré porque no quiero que los jueces prioricen los votos sobre sus decisiones. El trabajo de un juez no es complacer a las masas, sino aplicar la ley de manera objetiva y técnica. Someter a los jueces a elecciones populares arriesga su independencia, ya que podrían buscar el favor del público o de grupos políticos en lugar de basarse en la Constitución y las leyes. Esto podría derivar en fallos influenciados por presiones sociales o intereses partidistas, debilitando un pilar esencial de la democracia.

A diferencia de las elecciones para el Poder Legislativo o Ejecutivo, donde los candidatos no requieren una formación técnica tan especializada, el Poder Judicial exige conocimientos desarrollados durante años. Elegir a un juez no es como elegir a un presidente o diputado. Los ciudadanos carecemos de información detallada sobre la trayectoria, capacidad técnica o integridad de los candidatos judiciales. Sin este conocimiento, las decisiones podrían basarse en emociones, propaganda o desinformación, en lugar de méritos reales.

Participar en la elección de jueces, aunque pueda parecer un ejercicio democrático, podría tener graves consecuencias para la imparcialidad, profesionalismo e independencia del Poder Judicial en México. La justicia no debe convertirse en un espectáculo populista, sino mantenerse como un mecanismo técnico y neutral que garantice el Estado de derecho. En lugar de elecciones, deberíamos fortalecer los mecanismos de selección basados en méritos, transparencia y rendición de cuentas para que el Poder Judicial siga siendo un pilar de nuestra democracia.

Abstenerse de este proceso puede ser una forma de rechazar un sistema que, lejos de fortalecer la justicia, podría debilitarla. ¿Y usted, amable lector, qué opina? ¿Acudirá a votar?

Fuente: Internet

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