No se ve ni se oye

Culiacán del caos vial, los retenes, baches y topes

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Como adelantamos en nuestra columna del lunes 28 del mes pasado, aquí se completan los datos referidos sobre la problemática del caos citadino.

Por cierto, recibimos más correos de los acostumbrados de lectores que han opinado sobre el tema.

Para este año el parque vehicular en Culiacán, sí se ha mantenido el crecimiento estimado, que puede ser mayor en los últimos cuatro años, sería de 694 mil 972 vehículos.

Multiplicando ese número por el gasto extra de combustible, estimado en 500 pesos semanales en promedio, debido al caos vial (ver columna de la semana pasada) se alcanzaría una cantidad global de más o menos mil 400 millones de pesos al mes.

Un gasto que si bien sería difícil eliminar por completo, al menos se podría reducir significativamente si se actuara con responsabilidad, oficial y privada.

Mil 400 millones de pesos que se desperdician cada mes, nada más en la capital del estado. Parece una exageración, no lo es.

PERO ES MUCHO MÁS

A eso hay que agregar el gasto para reparaciones de los desperfectos que provoca el mal estado de las calles, el calentamiento de los motores, los accidentes por colisión y otros efectos colaterales negativos que tienen, todos, un alto costo económico.

Como se sabe, agencias automotrices y talleres mecánicos no tienen control alguno, cobran lo que quieren (pero ese es otro tema).

Con frecuencia, quienes requieren de un auto para su trabajo tienen que suspender actividades debido a esos problemas y, como dicen muchos usuarios: “llega un momento en que tu familia come o arreglas el carro”.

“Esto no lo consideran las autoridades, ni Planeación Municipal, ni organismos que dicen proteger la ecología y el ambiente”, tanto natural como social, coinciden nuestros entrevistados.

MILLONARIO DESPERDICIO LABORAL

El tiempo laboral que se pierde también es considerable. Para quienes debido a su trabajo tienen que transitar por las calles de Culiacán, los que trabajan en servicios de reparto, de mensajería y envío de materiales, entre otros, la jornada efectiva se reduce significativamente porque la mayor parte del tiempo la pasan en tránsito, brincando topes, baches y frente a semáforos que muchas veces no funcionan correctamente.

En este caso la merma laboral afecta igualmente a los usuarios de esos servicios. Al respecto no se cuenta con un cálculo, pero se estima que las pérdidas por esa causa son también millonarias.

NOTORIA INCAPACIDAD DE AUTORIDADES

Las obras no se planean con el tiempo y recursos necesarios para evitar lo que actualmente sucede en Culiacán, y las calles en reparación, al paso de unos pocos meses, se tienen que volver a reparar.

“Culiacán es la ciudad de la obra interminable que se repite una y otra vez y en las temporadas de mayor actividad laboral”, señala Juan Antonio Ortiz.

Otros males generados por la negligencia y la incapacidad oficial, desde el nivel más alto hasta los agentes de tránsito, son el stress, la agresividad y la violencia en las calles.

“Lo extraordinario es que los conductores no se maten en gran volumen a cada rato”, dice el psicólogo Ramón Castañeda.

Además, muchos trabajadores llegan “totalmente indispuestos a su labor y eso afecta su rendimiento en todos los aspectos”, agrega.

Ante toda esa problemática, lo que se tiene es “un marcado importamadrismo oficial”, señala Héctor Mendoza, a lo que hay que agregar “una notoria incapacidad de las autoridades que, se supone, deberían por lo menos intentar poner algún remedio”, agrega por su parte Ernesto Díaz.

SILENCIO Y COMPLICIDAD

Aunque los datos que hemos recabado, y las estimaciones del caso, pueden variar, su relevancia es evidente, y ante ello sólo se da el silencio oficial (también de los medios, comenta el lector Arturo Gutiérrez).

Si voluntad y vocación de servicio hubiera, cuando menos las autoridades deberían abrir una discusión democrática sobre el asunto, escuchar las opiniones de la ciudadanía, y tomar las medidas que ayudaran a paliar, al menos, la referida problemática.

A ver hasta cuándo (lo que les he aclarado, sería para las calendas griegas).

EN EL TINTERO

-Murió Gilberto López Alanís, hermano de Genaro, grandes amigos ambos. De Gilberto, el recuerdo en aquel IEES de la UAS, compañeros en las buenas y en las malas. Descanse en paz.

– Hay en Culiacán un “implán” o algo así. Desde que se integró, hace años, ni siquiera florero ante la problemática urbana.

– De nuevo, Zacatecas, y no es un caso aislado. ¿De veras no pueden?

– Y el futurismo desatado: lo que no cambia en esta política que ves.

– Habrá que reiterar: como Aristóteles: “Amicus Plato, sed magis amica veritas”. ([email protected]).

Fuente: Internet

Jorge Guillermo Cano

Columnista

Escritor y periodista, Dr. En Ciencias Sociales. Se inició en La Voz de Sinaloa, en 1969.

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