No pagan el agua

Exonerar del pago del consumo de agua potable a una institución de beneficencia o dispensar el cobro a instalaciones que prestan un servicio social a la comunidad, sin afanes de lucro en ningún momento, o incluso a una familia en condiciones de alta vulnerabilidad por tal motivo se sitúen en la disyuntiva de pagar el servicio o comer, creo que es válido y digno de respaldo.

Un alto porcentaje de los usuarios de la Junta Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Guasave (Jumapag), seguramente estaríamos de acuerdo, de consultarnos, en que pudiera darse un trato especial a esas instituciones y personas en tales circunstancias.

En lo que jamás podremos estar de acuerdo es en las sinvergüenzadas que altos funcionarios municipales, de la Jumapag y varios sindicatos han cometido en aras de evadir el pago de un servicio que reciben y que debieran estar obligados a pagar, bajo ninguna excepción.

De acuerdo a la información que arrojó la auditoría realizada a la Junta hace unas semanas, aparecen como usuarios suspendidos además de los dos líderes máximos, el hermano de éste, ya jubilado, Gildardo Acosta Quevedo, así como las oficinas del Sindicato de Trabajadores General Lázaro Cárdenas en Nío, Sindicato de Trabajadores del Abasto en Guasave, Sindicato del Ayuntamiento en Guasave, Alijadores de la CTM en Juan José Ríos y el sindicato de Oficios Varios de Estación Bamoa.

En ningún caso de trata de organismos altruistas, o instituciones y particulares en estado de vulnerabilidad económica.

El asunto es que pese a todo siguen teniendo el servicio sin que hayan hecho el pago correspondiente ni les aparezca deuda alguna por el mismo.

Surgen preguntar por montón: ¿Bajo qué criterios, quién autorizó ese abuso? ¿Los gerentes turno de la Jumapag? ¿Los presidentes municipales? ¿Los dirigentes sindicales? ¿Los miembros del consejo de Jumapag? ¿Todos en complicidad? ¿Bajo qué argumentos se dieron por buenos esos “beneficios” a organismos y particulares? ¿Cómo es que se les permitió tomar decisiones como si estuvieran entregando algo propio, y no regalando un bien del que solo estaban encargados de administrar? ¿Y no se va a proceder en contra de estas personas que abusaron de su cargo para cometer este tipo de aberraciones? ¿Deveras, nadie se dio cuenta o tuvo la decencia para decirles, párenle, están mal? ¿Nadie, por otra parte, de los organismos a los que se les está regalando el servicio, tuvo la decencia para decir, señores, disculpen, esto que se está haciendo no se vale, hay que pagar por el agua que consumimos, por dignidad y congruencia?

Ahora nomás falta que empiecen a surgir grandes empresarios favorecidos, partidos políticos, o altos funcionarios de gobierno en las mismas condiciones y sin pagar por el agua que consumen.

No se vale lo que han hecho. No tienen vergüenza quienes han aprobado esta atrocidad de exonerar del pago del vital servicio a influyentes, mientras familias en la pobreza dejan de llevar algo de comer a sus mesas para poder cumplir con esa responsabilidad.

Y no tienen vergüenza tampoco quienes han presionado para tener esta concesión, o la han recibido sin rubor ni dignidad alguna para rechazarla cuando se la ofrecieron.

Lamentable, porque poco es lo que como ciudadanos podemos esperar de servidores públicos tan pequeños y deshonestos que se han atrevido a tal despropósito.

Difícil que una empresa como Jumapag pueda salir adelante administrada bajo esos criterios tan abusivos.

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