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Ni paz total ni derrota: la otra cara de Culiacán en diciembre

Llegamos otra vez a diciembre. A las luces, a las posadas, a los abrazos que se adelantan porque el año se va. Y, sin embargo, en...

Víctor Torres, director general de Línea Directa
Línea Directa | Víctor Torres, director general de Línea Directa

Llegamos otra vez a diciembre. A las luces, a las posadas, a los abrazos que se adelantan porque el año se va. Y, sin embargo, en Culiacán muchos se preguntan —con razón— si hay algo que celebrar después de 15 meses marcados por la violencia, la incertidumbre y el miedo que se nos metió hasta en la rutina.

Para algunos, no hay discusión: seguimos en una zona de guerra. Y bajo esa lógica, cualquier intento de normalidad es casi una negación de la realidad. Pero la vida, por más dura que sea, rara vez es tan lineal.

Ahí están los hechos:

La Expo Ganadera se celebró con un operativo de seguridad que arrojó saldo blanco.

La verbena navideña organizada por el DIF en Culiacán recibe a miles de personas todos los días: familias completas, niñas y niños recorriendo la Villa de la Navidad, juegos, feria, convivencia.

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A ello se suman los festejos por el Día de la Virgen de Guadalupe en la parroquia de La Lomita, donde más de 90 mil feligreses acudieron durante el 11 y 12 de diciembre, también con saldo blanco en el operativo de seguridad.

Y los Tomateros de Culiacán no solo siguen jugando: llenan el estadio como pocas veces, colocándolo en el primer lugar de asistencia de toda la Liga Mexicana del Pacífico.

Nada de esto borra lo que vivimos. La pugna entre dos grupos del crimen organizado sigue activa, es evidente y todavía no termina. Nadie puede decir lo contrario sin faltar a la verdad.

Pero también sería injusto —y poco honesto— negar que algo está funcionando cuando miles de familias pueden salir, convivir, comprar, asistir a eventos públicos y organizar posadas familiares y empresariales con ciertas medidas preventivas, sí, pero sin que el miedo paralice por completo.

¿Cómo interpretar entonces lo que está pasando en Culiacán?

Tal vez el error está en querer reducirlo todo a blanco o negro. O es guerra total, o es fracaso absoluto de las autoridades. Y la realidad, como casi siempre, se mueve en una zona más compleja.

Reconocer que los operativos de seguridad han permitido espacios de convivencia no significa aplaudir ni dar por superada la crisis. Significa ser objetivos. Significa entender que la tarea de las fuerzas federales, estatales y municipales no solo es enfrentar a los criminales, sino también proteger la vida cotidiana de quienes no tienen nada que ver con esa violencia.

Los elementos de seguridad siguen en las calles, en los accesos, en los eventos masivos, cuidando que lo poco o mucho que queda de normalidad no se pierda del todo. Eso merece un reconocimiento, aunque incomode a quienes solo ven el vaso completamente vacío.

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Falta mucho, muchísimo por hacer. Falta que termine la violencia, falta justicia, falta paz real. Pero también falta aprender a reconocer los avances sin perder la exigencia ni la memoria.

Fuente: Internet

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Víctor Torres

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