En medio de los titulares cargados de escándalos, violencia y señalamientos políticos, Sinaloa se cuela entre las noticias nacionales por un motivo inusual pero trascendente: su impecable manejo de recursos públicos federales.
Durante la presentación de la Segunda Entrega de Informes ante la Comisión de Vigilancia de la Cámara de Diputados, el titular de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), David Rogelio Colmenares Páramo, anunció que Sinaloa es una de las cinco entidades federativas del país sin montos por aclarar tras la revisión de su cuenta pública 2024.
La mención sorprendió a los legisladores federales: un estado históricamente señalado en materia de seguridad y política aparece ahora en un listado que pocas veces se asocia con su nombre. La administración de Rubén Rocha Moya libró sin observaciones el riguroso escrutinio de la Auditoría Superior, que revisa con lupa cada peso de los recursos federales ejercidos por gobiernos estatales.
La lista es corta y reveladora: junto con Sinaloa, Zacatecas, Quintana Roo, Querétaro y la Ciudad de México, también lograron cuentas públicas limpias. No se trata de un reconocimiento menor: en un país donde los subejercicios, desvíos y observaciones son frecuentes, salir sin pendientes es un hecho que habla de control administrativo, planeación financiera y cumplimiento normativo.
El buen uso de los recursos públicos no depende únicamente de voluntad política; requiere coordinación interinstitucional, procesos internos sólidos de control y servidores públicos capacitados. Sinaloa ofrece hoy un ejemplo que otros estados podrían replicar: la transparencia no es una utopía; es posible cuando se trabaja con orden y disciplina.
Más allá de simpatías o filias políticas, la evidencia es contundente: Rocha y su equipo han demostrado que se puede administrar con claridad y sin desvíos. Y eso, en tiempos de desconfianza y exigencia ciudadana, vale más que cualquier discurso.