Pocas son las mujeres nacidas en Culiacán que abrazaron un deporte que hasta hace algunos años era exclusivo para los hombres: el boxeo profesional. De todas ellas solamente una ha alcanzado la gloria, logró poner en alto el nombre de la ciudad y del estado e hizo una carrera de 11 años que comenzó en el 2011 y finalizó apenas el año pasado.
Ella es Isabel “Estrella” Millán, la primera dama de la capital sinaloense que presume un título del mundo y que cinceló un palmaré de 44 peleas con 30 de ellas ganadas y dos empates.
En ese camino se ha metido Karen Rubio, la cuñada de Julio César Chávez, quien está decidida no solamente a emular los pasos de Millán, sino de superarla. Basta con ver sus redes sociales para entender que ha tomado muy en serio este negocio y que no descansará hasta alcanzar los objetivos que se ha propuesto.
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Karen es la imagen de las mujeres boxeadoras sinaloenses en estos momentos. Su trabajo en el gimnasio no tiene límites y cada día va elevando no solo su nivel, sino también su aprendizaje, contando con un maestro de calidad como es la máxima leyenda del boxeo mexicano, de quien recibe extraordinarios consejos cada vez que coinciden en la rutina de entrenamientos.
Rubio surgió de aquella generación de boxeadores que encontraron en el ahora desaparecido CARB la oportunidad de aprender los elementos más básicos del pugilismo, bajo la tutela de entrenadores encabezados por el cubano Juan Fontanills. Y aunque su estancia en el Centro fue corta, tuvo el tiempo suficiente para llevar a casa algunas medallas de Olimpiada Nacional.
Algunas de sus compañeras, en ese tiempo, parecían tener más potencial, como Melissa Esquivel quien disputó de manera infructuosa dos veces un título, del mundo; Marisol Moreno, Bárbara Vázquez, Marcela Mendoza y por supuesto Tamara Cruz, la única de ese grupo que logró un boleto a los Juegos Olímpicos.
Ya en el profesionalismo, Karen tuvo las agallas suficientes para enfrentar a una campeona del mundo apenas en su cuarto combate profesional. Pero como dicen que el que no arriesga no gana, se arrojó al ruedo con mínimas posibilidades de triunfar y la esperanza de dar un batacazo.
Sí, esa noche (en el Parque Revolución, diciembre 12 de 2019), aunque perdió la pelea por decisión, Karen salió ganando por muchas razones: aguantó los 10 asaltos y el fuerte castigo que Lupita Bautista le asestó. Las palmas del público fueron para ella, por el valor demostrado.
Tal vez ese combate la animó más a no claudicar. Siguió su meteórica carrera de tal forma que, después de once duelos, tiene ahora la oportunidad de llevar a las vitrinas de su casa un cinturón del CMB con el choque que protagonizará el 4 de Julio en ese mismo escenario, en su tercera cita con la experimentada Karla Islas, otra boxeadora surgida de los alrededores de Culiacán.
Me atrevo a creer que, por la pasión con la que ha tomado el boxeo, muy pronto podría estar en los grandes escenarios y con un título mundial en su cintura, porque para ello ha trabajado de manera extenuante. Cuestión de ser pacientes.