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Frijol a fuego lento: la tormenta perfecta en el campo

Entre el calor que ya empezó, presas casi vacías y precios que no se estabilizan, el cultivo de frijol vive momentos clave. El más reciente reporte...

| Foto: Ilustrativa.

Entre el calor que ya empezó, presas casi vacías y precios que no se estabilizan, el cultivo de frijol vive momentos clave.

El más reciente reporte del Consejo Mexicano del Frijol (Comefrijol) confirma lo que ya se palpa en las parcelas: el frijol mexicano está enfrentando una combinación de factores que lo empujan hacia un escenario crítico.

Sinaloa, uno de los principales productores del país, atraviesa el año más seco de su historia. Las presas están al 8 por ciento de su capacidad y, aunque la cosecha ya va en un 60% de avance, los rendimientos apenas alcanzan 1.3 toneladas por hectárea.

El grano se está pagando entre 25 y 26 pesos por kilo, dependiendo de la calidad, pero más allá del precio, está en juego el sustento de miles de familias productoras.

Y no es un caso aislado. La sequía también pega fuerte en Sonora, Durango, Chihuahua y Nayarit. Las condiciones climáticas se mantienen adversas, con un patrón de “La Niña” débil que ha dejado lluvias por debajo del promedio en casi todo el país. La transición hacia un estado neutral del fenómeno ENSO no garantiza mejoría, y ya se anticipa un ciclo otoño-invierno con déficit de agua.

Foto: Ilustrativa.

El panorama preocupa, sobre todo si consideramos que el frijol no es cualquier cultivo. Ha sido parte del corazón de la cocina mexicana desde siempre. Va con todo, nutre, es parte de nuestra identidad y no pasa de moda: es barato y saludable.

Las alertas están encendidas. La Confederación de Asociaciones Agrícolas del Estado de Sinaloa (Caades) advierte que el frijol podría encarecerse en los próximos meses. A eso se suma un contexto con escasez de semilla, baja disponibilidad de agua y escasa certidumbre sobre políticas de comercialización.

Con esta tendencia, vamos directo a convertirnos en importadores de frijol en todas las variedades. Algo que hasta hace poco parecía impensable para un país que no solo es productor, sino también orgulloso de su historia agrícola y gastronómica. Y depender de las importaciones nos deja aún más vulnerables frente a la volatilidad del mercado internacional.

Cabe mencionar que se han hecho algunos esfuerzos de contención, como el programa de almacenamiento gratuito por 90 días o los apoyos emergentes en Nayarit, pero son paliativos. El verdadero reto está en atender el fondo: invertir en infraestructura para el agua, garantizar acceso a insumos de calidad y mejorar las condiciones para que el productor no dependa solo del clima ni de coyunturas de mercado.

Y es que no es solo el frijol: es el campo, y en consecuencia es el trabajo, es la comida que llega a la mesa. Si no se toman decisiones de fondo, lo que podría subir no es solo el precio al consumidor, sino la presión sobre todo un sistema agrícola que ya viene muy resentido.

Fuente: Internet

Fotografía de perfil de Víctor Torres

Víctor Torres

Columnista

Víctor Torres

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