Exigencias locas

Como no me pareció correcta la exigencia que el hoy Presidente de la República, entonces en la oposición, hacía de la renuncia del presidente Enrique Peña Nieto, primero por malas acciones de su gobierno y después por una supuesta enfermedad, hoy de ninguna manera simpatizo con la misma postura asumida en contra de Andrés Manuel López Obrador.

Nos guste o no, de acuerdo o no, López Obrador es presidente por mandato legítimo de la mayoría de los mexicanos, producto de un proceso democrático, en un país que se presume dispone de las herramientas legales para una remoción presidencial en caso de comprobadas acciones dañinas para la nación e ineficiencia en el desempeño del cargo.

Las manifestaciones del pasado fin de semana en muchas ciudades del país pidiendo el “fuera AMLO”, “que renuncie”, “que se vaya ya”, parecen sobre todo acciones desesperadas y manipuladoras de la opinión pública, de parte de algunos de los promotores cuyos fines pueden ser muy cuestionables.

La descalificación de la manifestación bajo el argumento que manejan actores políticos del actual gobierno de que un movimiento de esta naturaleza pone en riesgo el orden constitucional es extremista y convenenciera. El propio López Obrador exigió la renuncia de su antecesor y sus seguidores lo replicaron, sin que pasara absolutamente nada. Si son las mismas expresiones de inconformidad de un segmento de la sociedad con el gobierno y no estaban mal en el pasado, no pueden estar mal ahora.

En cuanto a que los manifestantes del sábado hayan ido en sus vehículos, muchos caros y de modelo reciente, más que motivar una descalificación debe alentar una seria meditación del gobierno sobre el malestar de una clase media que se siente amenazada y que no está conforme con la manera en que se está manejando el país.

Creo que el mayor riesgo en todo esto es la polarización del país en momentos por demás complejos por la emergencia sanitaria y sus impactos en la economía del país. Es deseable que no se siga dividiendo al país ni desde las calles ni desde Palacio Nacional.

Y antes de manifestaciones locas que no van a llevar a ningún lado, como lo dijo el propio López Obrador, ahí está el 2022 como oportunidad para quienes quieren que deje la presidencia de la República la opción de revocación de mandato, y antes el 2021 cuando se puede crear un verdadero contrapeso al ejecutivo desde el legislativo y gobiernos locales.

Comentarios

quis ultricies libero commodo odio Aliquam