Al momento

Agropecuaria

El golpe silencioso al tomate

Los sinaloenses están acostumbrados a trabajar la tierra. Pero también a resistir golpes que, a veces, no vienen del clima o del mercado, sino de decisiones...

Víctor Torres
Foto: Línea Directa. | Director General de Línea Directa, Víctor Torres.

Los sinaloenses están acostumbrados a trabajar la tierra. Pero también a resistir golpes que, a veces, no vienen del clima o del mercado, sino de decisiones políticas.

Esta vez, el golpe viene disfrazado de arancel.

A unos días de que entre en vigor el arancel del 20.91 % a las exportaciones mexicanas de tomate hacia Estados Unidos, los productores sinaloenses ya sienten el peso del impacto.

Sigue las columnas de Víctor Torres en la sección especial de Línea Directa

Lo más grave no es solo la medida en sí, sino la incertidumbre que genera. Porque en el campo, como en la vida, el peor enemigo es no saber a qué atenerse.

El presidente de Fundación Produce, Marte Vega Román, lo dijo claro: los productores de tomate ya se están preparando para lo peor. ¿Qué significa eso? Significa que habrá menos siembras. Menos jornales y menos dinero circulando en un estado donde el tomate no es solo un cultivo: es el sustento de miles de familias.

Esto no es solo un tema de comercio exterior o de relaciones diplomáticas. Es una amenaza directa al empleo en el campo sinaloense. La producción de tomate genera hasta dos empleos por hectárea, y una reducción de la superficie sembrada implica un recorte inmediato de trabajadores. ¿Cuántas familias resultarán afectadas?

Las autoridades estatales mantienen la esperanza de que la medida pueda frenarse. Tal vez. Pero el productor no puede esperar. Tiene que decidir hoy lo que sembrará en septiembre. Y si el arancel entra en vigor, como todo indica, ¿cuánto tiempo durará? ¿Habrá margen de renegociación? ¿Tendrá el gobierno estadounidense la voluntad política de posponerlo?

Mientras todo eso se define, la realidad en el campo es cruda: los productores se están ajustando. Y lo hacen en silencio. Nadie marchará por ellos y las consecuencias de esta decisión se sentirán en los campos agrícolas, en las centrales de abasto, en los pequeños comercios y en el empleo rural.

Esto no es un tema menor. Es una sacudida más a una economía que ya vive presionada por la inflación, la inseguridad y la falta de certidumbre.

El tomate es solo un ejemplo, pero representa el ciclo completo de un problema estructural: nuestra alta dependencia de un solo mercado y la fragilidad con la que se mueve el productor agrícola frente a los intereses políticos.

Hoy más que nunca se necesita visión, gestión y respaldo para el campo.

Fuente: Internet

Fotografía de perfil de Víctor Torres

Víctor Torres

Columnista

Víctor Torres

Ver más

Al momento

Suscríbete a nuestro boletín

Para tener la información al momento, suscríbete a nuestro boletín en el tendrás las últimas noticias de Sinaloa, México y el mundo.