La presidenta Claudia Sheinbaum ha planteado como prioridad nacional la reconstrucción de la paz. Y lo hace con una visión distinta: no solo desde la seguridad, sino desde la raíz.
En su conferencia en Palacio Nacional del pasado 17 de diciembre, Sheinbaum dejó claro el enfoque: un plan integral que tiene como base las colonias y comunidades rurales, donde comienza todo.
A través de la Estrategia Nacional de Construcción de la Paz -coordinada por la Secretaría de Gobernación-, más de 37 dependencias y organismos del Gobierno Federal participan en acciones de proximidad, prevención y reconstrucción del tejido social.
Se habla de Comités de Paz, asambleas informativas, visitas casa por casa. Hasta ahora se han integrado comités en estados como Guanajuato, Chiapas, Estado de México, Baja California, Guerrero, entre otros.
Pues bien, si ese compromiso va en serio, hay un lugar donde urge comenzar con fuerza y decisión: Culiacán.
Esta ciudad ha sido una de las más golpeadas por la violencia del crimen organizado. En los últimos 10 meses ha vivido una etapa de horror y dolor. Pero también, desde las colonias y comunidades han empezado a surgir brotes de esperanza: canchas deportivas donde niñas y niños vuelven a jugar, donde mujeres y adolescentes encuentran comunidad, actividades donde la vida cotidiana comienza a recuperar terreno.
Culiacán necesita más de eso. No solo vigilancia o patrullajes, sino espacios para crecer con dignidad.
La capital sinaloense necesita alternativas, oportunidades reales para quienes hoy están en riesgo de ser captados por la violencia.
La estrategia de la presidenta Sheinbaum puede encontrar en Culiacán el escenario más urgente… Y al mismo tiempo más esperanzador.
Aquí se podría demostrar que otro camino es posible si se suman esfuerzos entre gobierno y sociedad, si se construyen redes de apoyo con las escuelas, las familias, las iglesias, los clubes deportivos, los centros culturales.
Culiacán puede ser el primer gran paso de una nueva política de paz.
Porque si aquí empieza a sanar el tejido social, será una señal clara de que todo el país también puede sanar.
Presidenta, el reto está aquí. Y también la oportunidad.