El futuro en una tómbola

El presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que el gobierno aportará 500 millones de pesos para la compra de un millón de cachitos del sorteo del avión presidencial, los que se entregarán a 956 hospitales Covid en el país, y de ganarse el premio el  personal de éstos decidirá en qué se invierte.

Esta no es más que una insensata y populista decisión que no soporta el más elemental de los análisis de probabilidad y estadística.

Veamos: Si alguien compra los seis millones de cachitos del polémico sorteo, debe gastar 3 mil millones de pesos para tener el 100 porciento de las probabilidades de ganarse los 100 premios de 20 millones cada uno.

Esto es, debe gastar 3 mil millones para ganar como máximo 2 mil millones de pesos.

Si compras un millón de cachitos gastas 500 millones de pesos, y a lo más que puedes aspirar es a ganar 16.66 premios de 20 millones de pesos, esto es, a ganar 333 millones de pesos.

Inviertes 500 millones y ganas 333 millones. Así de sencillo. Así funcionan los sorteos y así funciona la ley de probabilidades.

Los ciudadanos comunes y corrientes alguna vez compramos un cachito de algún sorteo de la Lotería Nacional, y sabemos que ese es el juego. El problema es cuando a ese sorteo se le mete dinero del gobierno.

Además, el propio director de la Lotería Nacional, Ernesto Prieto, dijo en la conferencia mañanera del presidente López Obrador del 12 de agosto pasado que todos los cachitos que no se vendieran de este sorteo serían entregados a el Sector Salud, por lo que si obtenían algún premio, ese dinero sería para atender necesidades de esa índole.

¿De qué se trata, entonces, este anuncio del presidente de utilizar dinero obtenido por el gobierno federal mediante decomisos, que ya se tiene en caja, para la compra de cachitos para regalarlos a los hospitales?

¿No sería más efectivo darles esos 500 millones de pesos de manera directa, en base a estudios especializados sobre sus necesidades, y no 333 millones de pesos al azar?.

No se pueden tomar decisiones tan importantes en nuestro país, en momentos tan apremiantes, en función de la eventualidad, de la suerte.

Sencillamente no puedes echar el futuro de los mexicanos en una tómbola a ver qué pasa.

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