Los dos primeros partidos entre Chivas y América dejaron mucho que desear. No respondieron a las expectativas de un clásico que por años ha resultado el choque más esperado e importante para la afición y el futbol mexicano. Los tapatíos ganaron el choque de ida en la Concachampions 1-0 (con autogol de Cáceres) e igualaron 0-0 en el genuino clásico de la Liga MX.
Tal vez usted pueda opinar diferente y señalar que la victoria del rebaño lo aproxima a la siguiente fase de esa eliminatoria, y su razonamiento tendría lógica por tres razones:
La primera; un empate a cero el miércoles les bastará. La segunda; un empate con anotaciones también (por su gol de visitante) y, la tercera, que jugarán en una ciudad donde tienen más seguidores que en su propia casa. El apoyo del público será fundamental.
Pero el clamor general fue que ambos partidos no gustaron y se prevé que el miércoles podamos ver la misma película.
Chivas se preocupó más por no recibir gol en la ida. Sus tiros a gol se contaron los dos dedos de una mano, y sobraron. La ventaja fue fortuita, pero eso qué importaba cuando alcanzaron su objetivo de mantener abajo la cortina en su cabaña. Su desempeño fue muy timorato, azuzado, por lo que el odiado rival venía haciendo en la Liga.
Tampoco el América tuvo argumentos para tomar ventaja. La ineficacia en las pocas oportunidades que generaron lo podría hacer pagar un precio muy caro, al grado de volver a ser eliminados de esa competencia por el que menos querían.
A consecuencia de ese juego y el resultado, los equipos –principalmente el América- guardaron sus mejores armas pensando en la “vuelta” el miércoles, dejando el verdadero clásico como un juego común y corriente. Las Águilas saltaron a la cancha con un equipo alterno que no generó peligro alguno. Y cuando algunos de sus titulares entraron, ni la ventaja de contar con un hombre de más jugó a su favor.
Fueron dos encuentros para el olvido, cuando el partido del sábado debió haber sido con esa garra que caracteriza sus confrontaciones. El amor y pasión por la camiseta quedó a segundo término.
Los capitalinos podrán pensar y creer que las condiciones están a su favor en la “vuelta”, pero no será una tarea fácil. Las Chivas dedicarán sus primeros minutos a defender esa ventaja y buscar contragolpear. Si logran anotar primero, el partido se irá al carajo, porque con mayor razón se tirarán para atrás esperando que transcurran los minutos.
La única manera de que veamos el verdadero valor de un clásico, sería que las Águilas comenzaran anotando, porque con ese gol y empate global (1-1) nadie se dedicaría a cuidarse, sino a buscar el gol que los lleve a la siguiente fase.
Esperemos pues.