Cien días

El gobierno municipal presidido por Aurelia Leal llega a sus primeros cien días. Es un periodo que tradicionalmente se han autoimpuesto administraciones pasadas para hacer una especie de primera evaluación. Siempre el inicio de un gobierno, en todos los niveles y en todas las circunstancias, es difícil, pero más más se complica en este caso […]

Periodista sinaloense con más de 30 años de experiencia en medios escritos y electrónicos. Editorialista de Línea Directa, escribe la columna Tiempo de Opinión y conduce El Cerrojo de Línea Directa en su emisión Guasave.

El gobierno municipal presidido por Aurelia Leal llega a sus primeros cien días. Es un periodo que tradicionalmente se han autoimpuesto administraciones pasadas para hacer una especie de primera evaluación.

Siempre el inicio de un gobierno, en todos los niveles y en todas las circunstancias, es difícil, pero más más se complica en este caso particular por las condiciones en que se realiza el relevo, por la situación de las finanzas municipales, por las relaciones candentes que se heredan con organismos como los dos sindicatos y en sí por la falta de experiencia administrativa de los que llegan y las perversas trampas que dicen les pusieron los que se fueron.

Recordemos, además, que quienes ganan desde la oposición tienen un mayor deber ético de responder a la confianza que les brindaron los ciudadanos a través del voto, pero esa respuesta siempre queda sujeta a la realidad que prive en el gobierno, de la que el nuevo inquilino del poder por lo regular no tiene una idea completa.

Aurelia Leal, con una importante trayectoria política en la izquierda, con experiencia como regidora y acostumbrada al bombardeo y exigencias desde la oposición, se vio de pronto al otro lado de la mesa, con una gran responsabilidad pero ya como gobierno. Tenía desde su perspectiva una idea muy completa de la problemática guasavense como luchadora social de muchos años, pero es muy diferente la reacción a una misma realidad como oposición o gobierno.

Un gobierno en crisis financiera, con fuertes presiones del sindicato de trabajadores al servicio del ayuntamiento y el de la Jumapag agazapado, asediado por proveedores, pagos de deudas diversas, limitado en recursos por participaciones comprometidas de antemano, presionado por grupos de la coalición y externos para colocación de incondicionales, entre otros muchos conflictos recibidos, no es fácil que despegue y que lo haga de lo mejor.

Hasta se observaba más cerca la parálisis, pero hubo idea para empezar con algunas acciones en medio de las necesidades.

Súmele a todo esto otras cuestiones que tienen que ver con posturas y decisiones de la alcaldesa que parecía actuar más como opositora y no como gobierno, que en el paso de los días parece se han ido corrigiendo.

Y no es todo. Desde antes de asumir el cargo, Aurelia Leal también se vio sometida también a fuertes presiones de grupos y personajes acostumbrados a obtener sus pedacitos de poder mediante presiones y hasta chantajes. Llegaron al exceso de pedirle que colocara a alguien en determinado cargo.

Algunos han sido situados con energía en su lugar. No sé si con otros se haya tenido finalmente que negociar.

Creo que se puede presumir de un buen inicio de administración en estos primeros cien días de gobierno, pues pese a todas las dificultades encontraron las vías para acceder a recursos y enfrentar compromisos fuertes que se tenían para cerrar el año y empezar el nuevo.

La relación con gobierno del estado parece que ha ido mejorando, y en el caso de los sindicatos se ha mantenido la mano firme, redundándole en una ganancia en la aceptación entre la ciudadanía.

También le ayuda al gobierno de Aurelia Leal la coincidencia partidista en el gobierno federal, senadores, diputados federales y legisladores locales.

Soy de la idea de que es a partir de la fecha, ya encarrerada en su gobierno, cuando tendremos la posibilidad de ver el sello que le imprimirá a su administración.

Lo que hemos visto hasta ahora es muy poco para vaticinar con claridad cómo será realmente su gobierno, pero se observan esbozos. Ojalá siga manteniendo la mano firme, que no se deje presionar, que se deshaga de quienes no le ayudan y solo le endulzan el oído, y que actúe lo más natural posible, atendiendo los reclamos más sentidos de la población.

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