Pocos jugadores mexicanos han cruzado el “charco” para triunfar en Europa. Los puedo contar con los dedos de una sola mano, y me sobran. Allí destaco a Hugo Sánchez y Javier “Chicharito” Hernández; el primero porque se consolidó como una gran estrella con el Real Madrid, y el segundo porque tuvo la oportunidad de haber formado parte de ese plantel sino también de otros clubes importantes.
Hugo regresó a México cuando sus piernas y facultades ya no le daban para mantenerse en el exigente nivel que se requiere para jugar en España. Lo repatrió el América –su archirrival en los tiempos de defender la camiseta de Pumas- y terminó su carrera con el Celaya tras pasar también por el Atlante.
Su llegada al Celaya (1997) movió hilos para que se firmara a Emilio Butragueño, contemporáneo con el Madrid y a quien le debe mucho de sus goles por las asistencias del astro español. Cuando Sánchez sintió que sobre la cancha no rendía y que sus mejores años formaban parte del pasado y la historia, decidió colgar los botines.
El “Chicharito” regresó al continente americano para jugar en la MLS de Estados Unidos. Su rendimiento en ese balompié justificó el por qué ya no interesaba a equipos europeos. No tuvo en la unión americana campañas gloriosas o decentes que digamos, y aprovechó una millonaria oferta del Guadalajara para regresar a México y terminar aquí su carrera.
Pero su fichaje no ha arrojado los resultados esperados. Las lesiones y la baja de juego se han confabulado en su contra y recibir, lejos de aplausos, muchos señalamientos y críticas en los que se olvidan sus triunfos, goles y el legado. En cada juego –de los pocos que ha tenido la oportunidad de participar- está en el ojo del huracán. Sus fallas se acumulan en cantidades que ahora exigen su retiro.
Hernández no comulga con las críticas que, lejos de ayudar a Chivas lo perjudica. El tapatío cree tener suficiente gas para ayudar a la causa, pero la realidad es otra. El “Chicharito” solo ha conseguido par de goles en dos años, números fríos y terroríficos para un jugador histórico.
Sus días como jugador activo están contados. Relegado a la banca y con esporádicas actuaciones, la directiva del Guadalajara está convencida de no renovarle el contrato, como estamos seguros tampoco tendrá ofrecimientos de otros clubes.
Hernández ha arrastrado su imagen y su grandeza al no aceptar que sus condiciones no le favorecen. Al final del torneo su decisión no debe ser otra más que aceptar el retiro.
Y tiene que hacerlo por iniciativa propia, tomando el ejemplo del otro grande, Hugo Sánchez.