Aunque en el calendario político aún falta tiempo, en los hechos la elección de 2027 ya comenzó. No es una exageración: cuando están en juego 17 gubernaturas, cientos de alcaldías, congresos locales y la renovación completa de la Cámara de Diputados federal, los partidos no esperan, se mueven.
Y en Sinaloa, ese movimiento ya se siente.
Tras las vacaciones de Semana Santa, todos los partidos, y particularmente Morena, entrarán a una etapa clave: la definición interna.
La primera decisión será estratégica: ¿candidato o candidata? Esa definición, que podría darse en las próximas semanas, marcará el rumbo de todo lo que sigue.
Mientras tanto, los grupos se acomodan, operan en corto. Porque en política, lo que no se ve también cuenta, y a veces cuenta más.
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En Morena, los nombres están sobre la mesa. Por el lado de los hombres, destacan el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil, y el senador Enrique Inzunza. Por las mujeres, la senadora Imelda Castro y la diputada local María Teresa Guerra.
Son, hoy por hoy, los cuatro perfiles con mayor posicionamiento.
Sin embargo, en las últimas semanas algo ha cambiado. Se percibe, en el lenguaje no verbal de la política, una tendencia que favorece al alcalde de Culiacán. No es oficial, no está escrito, pero se intuye. Y en estos procesos, intuir también es parte del análisis.
Leer entre líneas, observar quién se mueve, quién acompaña, quién aparece, ahí están muchas veces las respuestas antes de que lleguen los anuncios.
Del lado de la oposición, el escenario es más complejo.
Los nombres visibles son la senadora Paloma Sánchez y el diputado federal Mario Zamora, quien ya compitió y fue claramente superado en las urnas por el actual gobernador Rubén Rocha.
Zamora busca una segunda oportunidad, apostando a una gran alianza opositora. Pero esa alianza, hoy, se ve cuesta arriba.
El PAN parece haber tomado distancia después de los costos políticos que le dejó su asociación con el PRI, un partido que arrastra uno de los mayores niveles de desgaste en la percepción pública. Y sin una alianza sólida, las posibilidades de competir en condiciones reales se reducen considerablemente.
Movimiento Ciudadano, por su parte, apunta a ir solo.
Pero tampoco llega en su mejor momento. Tras el atentado contra su exdirigente estatal, Sergio Torres Félix, el partido entra en una etapa de reconfiguración. El nuevo liderazgo, encabezado por Sergio “Pío” Esquer, tiene el reto de sostener la estructura y evitar que se diluya lo construido. No es un reto menor.
Así, el escenario en Sinaloa, al menos hasta ahora, pinta favorable para Morena. Incluso considerando el desgaste natural de más de cuatro años de gobierno, marcado en buena medida por una crisis de inseguridad que sigue siendo el principal pendiente.
En fin, estamos apenas en la antesala: señales, silencios y decisiones que se cocinan lejos de los reflectores.
La carrera por la gubernatura de Sinaloa ya comenzó.