OPINIÓN

La Transformación de Quirino y la lenta agonía del PRI

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De golpe y porrazo, Sinaloa se unió a la Cuarta Transformación unas semanas antes de la entrada oficial a los gobiernos emanados de ese movimiento. En el papel, Rubén Rocha debió ser portador de la llave tetratransformadora, pero Quirino Ordaz se le adelantó, López Obrador invitó al actual gobernador de Sinaloa a ser parte del gabinete federal; difícilmente, Quirino declinará la invitación (a un Presidente no se le desaira). Faltaría conocer a qué dependencia se incorpora el todavía gobernador priista de Sinaloa.

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Quirino Ordaz mostró durante su periodo de gobierno ser un hombre pragmático. Llegó a la gubernatura por el torrente que baja desde las alturas (Galindo´s Dixit) de Enrique Peña Nieto. En poco tiempo se convirtió en uno de los gobernadores más cercanos al expresidente. Llegaron a tener una relación personal. Son muchas las historias que se cuentan en los campos de golf de Mazatlán y las gestiones realizadas en medio de drives y pots. Al salir Peña, muchos supusieron que la estrella de Quirino se apagaría (yo entre ellos); no fue así. Tuvo la capacidad de construir una relación con López Obrador. Cosa que parecía complicado, sobres todo si consideramos que sus orígenes políticos y sociales son diametralmente distintos. El de Mazatlán se juntó con el de Tepatitlán … el resto es historia.

Uno de los “beneficios” colaterales de la incorporación a la cuarta transformación de Ordaz Coppel, es el acercamiento de facto que se tendrá con la bancada priista en el Congreso local. Quirino fue muy hábil en posicionar a sus cercanos en las posiciones plurinominales. No hizo mucho por imponer candidatos de mayoría en las pasadas elecciones, pero las plurinominales son de su cosecha, al menos, gran parte de esas posiciones. Para algunos, Quirino traicionó a su partido, en lo personal, no lo creo. Él nunca engañó a nadie. Jugó siempre con el juego abierto. Ilusos los que se autoengañaron pensando que serían apoyados desde la gubernatura. Tantos años en política y no entendieron nada.

Por su parte, el PRI de Sinaloa sigue su espiral de decadencia. Tal parece que todos los exgobernadores de Sinaloa, salvo Labastida, tienen su corazón entregado a la 4T. El PRI está más huérfano que nunca. Sus antiguos dirigentes se encuentran en diáspora. Mientras unos son consultores, otros se hunden en el semillerito y los más están buscando el bote salvavidas que los acerque al lopezobradorismo. Entre Quirino y Sergio Torres, desde MC, terminaran por desmantelar la poca estructura que queda en pie. Mario Zamora está muy ocupado tomándose fotos en el Senado como para intentar levantar el tiradero. Vizcarra hace mucho que no se acuerda que existe el PRI…y varios están agazapados esperando colarse en el gabinete de Rocha Moya.

En el 2017, los priistas celebraron la llegada del gobernador mazatleco como una nueva era para el partido. Suponían que con él terminarían las antiguas disputas entre los grupos. Lo hizo, pero no como ellos hubieran querido. Quirino construyó un gobierno pragmático. El PRI sólo fue un instrumento; los priistas nunca entendieron o prefirieron ignorar la realidad. Confiaron demasiado en las estructuras verticales y en el poder patriarcal. Desaprovecharon la oportunidad de reconstruirse y convertirse en un partido del Sigo XXI. Ahora están más atrapados en el pasado, como nunca antes lo estuvieron.

Por su parte, la invitación de López Obrador, también cimbró al morenismo. Durante 3 años Quirino aguantó vara de muchos actores de ese partido, sobre todo en el Congreso. Las críticas a su gobierno se volverán aplausos. Así es la política. Quirino nadó entre tiburones, salió vivo… ahora él es tiburón.

¿Usted qué opina, amable lector?... ¿Es buena o mala la incorporación de Quirino al gabinete de López Obrador?