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¿Vas a contratar un crédito para salir de la crisis? ¡Detente, primero debes leer esto!

Recomendaciones básicas al contratar un crédito personal: Condusef

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México.- Al alargarse periodo de cuarentena por coronavirus, la falta de dinero, de trabajo y de la movilidad acostumbrada, están poniendo a pensar a muchos mexicanos a darse una “ayudadita” para salir de crisis apoyados con un crédito personal.

Existen bancos, financieras, entre otras instancias a las cuales podrían recurrir, sin embargo la ayuda de hoy, podría ser el lastre del mañana, si adquieren un crédito sin “ver las letras chiquitas”, y mantener un adeudo difícil de cubrir.

Ante esto, la Condusef emite una serie de recomendaciones, esenciales para no endeudarte de más, y que puedas salir de la deuda pronto y sin tanto desgaste.

Antes que nada debes saber que existen diferentes tipos de crédito, entre otros:

  • Crédito de nómina: es un préstamo que ofrece una institución financiera, que toma como respaldo el salario que recibes por tu trabajo y que te será descontado automáticamente cada quincena.
  • Crédito hipotecario: con éste podrás adquirir, construir y remodelar una vivienda, suelen prestarte cantidades muy grandes y a plazos muy largos (lo recomendable es que no sea a más de 20 años).
  • Crédito empresarial: es el dinero que las instituciones te prestan para iniciar o hacer crecer tu negocio, deberás comprobar que su uso estará destinado para la compra de materias primas, insumos, mercancías o herramientas de trabajo.
  • Crédito automotriz: este crédito lo ofrecen bancos, agencias automotrices y de autofinanciamiento al plazo que elijas, pero recuerda que el vehículo adquirido queda como garantía prendaria hasta que termines de pagarlo.

Pero, ¿qué sabes de las tasas de interés, tanto la fija como la variable? ¡Ojo a este punto que es el que puede “hundirte”.

Antes de contratar un crédito debes preguntarte si realmente lo necesitas. Checa muy bien si para lo que deseas comprar podrías ahorrar un poco más, tal vez y con ello evitas endeudarte. De no ser posible toma en cuenta lo siguiente:

La regla principal para comprar a crédito es que la vida útil de tu producto sea mayor a la cantidad de tiempo que vas a estar pagando por él.

A pesar de que necesidades hay muchas y que hay créditos que se justifican debes priorizar y antes ser realista sobre lo que más se necesita ¿Comer, salud? O una remodelación o adquirir un auto, la respuesta es más que obvia, salud y alimentación.

Y aunque los mejores créditos son los que se encaminan a la compra de una casa, mejorar tu vivienda, adquirir un carro o algún electrodoméstico, la realidad es que la prioridad es atender en este momento alguna emergencia familiar o impulsar un negocio que te de lo que necesitas para seguir adelante.

En este momento comprar ropa, artículos deportivos, pagar alimentos a domicilio, costear cuentas fijas como abonos, incluso el pago de luz, agua o teléfono, es ocioso, ya que esos pagos se mantendrán y se sumarán a lo que deberás desembolsar por el crédito solicitado.

Pero regresemos a los intereses, esos que se abultan y son una bola de nieve que nos ahogan,  ¿qué es más conveniente, una tasa fija o una tasa variable?

Usualmente los créditos no son gratuitos, por lo que el usuario, al momento de pagar el préstamo a la institución financiera debe abonar una cantidad adicional a la cual se le denomina “interés” y se expresa o se da a conocer a través de un porcentaje, que se llama tasa de interés.

Al solicitar un crédito puedes contratarlo con una tasa de interés fija o variable o bien, una combinación de ambas. Por ejemplo, al inicio del crédito puede cargarse una tasa fija y después de unos años la tasa puede convertirse en variable.

Entre las ventajas y desventajas de una tasa y otra están las siguientes:

  • La principal ventaja de la tasa de interés fija es que se mantendrá igual a lo largo de la vida del crédito, por lo que los pagos también serán por una cantidad fija y no se incrementarán.
  • Por otro lado, contratar un crédito a una tasa fija podría ocasionar que en algún momento, durante la vida del crédito, el deudor pague una tasa de interés más elevada, en comparación con la que podría estar vigente en ese momento.
  • La principal ventaja de la tasa de interés variable es que si baja, tus pagos podrían disminuir.
  • En tanto, una tasa de interés variable puede estar sujeta a mercado y si sube, lo más probable es que los pagos mensuales o periódicos también suban.

Es recomendable que elijas una u otra dependiendo del monto y del plazo de tu crédito. Cuando son créditos a largo plazo, como por ejemplo, el crédito hipotecario, es mejor que sea a tasa fija.

Toma en cuenta todos estos puntos para sacarle ventaja a tu crédito y úsalo responsablemente.

Así que antes de contratar cualquier crédito, primero verifica que provengan de una entidad financiera bien consolidada, posteriormente que nos intereses no atenten contra tu presupuesto futuro, y sobre todo, que la utilización que les des, sean para prioridades, no caprichos o para cubrir “hoyos” por mala administración.

Fuente: Condusef

Fuente: Internet

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Alma Rosa Aguirre Lugo

Editor de ContenidosFotógrafoReportero

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