México. El reforzamiento de las medidas migratorias en Estados Unidos, impulsadas durante el segundo mandato del presidente Donald Trump, ha marcado un punto crítico para la movilidad de mexicanos hacia y desde ese país. En lo que va de esta administración, más de 145 mil connacionales han sido repatriados, una cifra que refleja no solo el endurecimiento de los controles fronterizos, sino también la presión creciente sobre las instituciones mexicanas encargadas de recibirlos y atenderlos.
Datos oficiales del gobierno federal indican que 145 mil 537 mexicanos han sido devueltos desde territorio estadounidense, en su mayoría por cruces terrestres. De ese total, 116 mil 156 personas retornaron por la frontera norte, mientras que 29 mil 381 fueron repatriadas por vía aérea, principalmente hacia el sur y el centro del país.
Durante una conferencia en Palacio Nacional, la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, explicó que el flujo no ha sido uniforme a lo largo del año. Octubre se posicionó como el mes con mayor número de repatriaciones por tierra, mientras que agosto destacó por un incremento en los vuelos de retorno, con llegadas concentradas en los aeropuertos de Villahermosa, Tapachula y el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles.
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El incremento en las deportaciones ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de miles de personas que regresan sin redes de apoyo inmediatas, en muchos casos tras detenciones prolongadas o procesos de expulsión acelerados. Ante este escenario, el Estado mexicano ha debido reorganizar su capacidad de respuesta para evitar que el retorno se traduzca en abandono o desprotección.
¿Qué estrategia sigue México para enfrentar el aumento de deportaciones desde Estados Unidos?
La respuesta del gobierno federal ha sido la activación del programa “México Te Abraza”, una política de atención integral que ofrece a las personas repatriadas apoyo inmediato, alojamiento temporal, alimentación y facilidades para su traslado a sus lugares de origen. El objetivo central es que el regreso se realice con dignidad y con acceso a los servicios básicos, reduciendo los riesgos sociales y económicos asociados a la repatriación forzada.
Infraestructura de apoyo y ajustes operativos
Como parte de esta estrategia, operan actualmente nueve centros de atención en puntos clave del país, entre ellos Tijuana, Ciudad Juárez, Reynosa, Matamoros, San Luis Río Colorado, Nueva Rosita, Tapachula y Villahermosa. Estos espacios diferencian la atención según la vía de retorno: en el norte se concentra la recepción terrestre, mientras que en el sur se atiende principalmente a quienes llegan en avión. Desde el 1 de noviembre, la capacidad conjunta de estos centros se ajustó para recibir hasta mil 800 personas diarias, con instalaciones más compactas y una atención más especializada, acorde con el perfil y las necesidades de los connacionales repatriados.