Chilapa, Guerrero. – El estado de Guerrero enfrenta una nueva escalada de violencia derivada de la confrontación entre los grupos criminales Los Ardillos y Los Tlacos, lo que ha generado desplazamientos forzados, ataques con drones y bloqueos carreteros en comunidades indígenas de la región.
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Desplazamientos masivos en comunidades indígenas de Chilapa
Autoridades locales reportan que al menos 96 personas han abandonado sus hogares, aunque organizaciones comunitarias estiman que la cifra podría superar los mil 300 desplazados en localidades como Tula, Xicotlán, Acahuehuetlán y Alcozacán. Las familias han buscado refugio en municipios cercanos ante el temor de nuevos ataques.
Ataques con drones y bloqueos carreteros
Los Ardillos han utilizado drones con explosivos y armas de alto calibre para hostigar a pobladores, lo que ha dejado tres personas heridas trasladadas a hospitales en Chilpancingo. Además, se mantienen bloqueos en al menos tres puntos carreteros, dificultando la salida de heridos y el acceso de ayuda humanitaria.
Respuesta del gobierno federal y estatal a la violencia en Guerrero
La presidenta Claudia Sheinbaum instruyó a la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, a atender personalmente la crisis en Chilapa. Elementos de la Guardia Nacional y el Ejército Mexicano han sido desplegados en la zona, aunque la estrategia oficial busca privilegiar el diálogo con policías comunitarios y autoridades locales para evitar enfrentamientos directos que pongan en riesgo a civiles.
Contexto del conflicto entre Los Ardillos y Los Tlacos
La rivalidad entre ambos grupos se extiende desde hace más de una década y no solo está vinculada al narcotráfico. Investigaciones señalan que la disputa incluye el control de extorsiones al transporte público, mercados, minería y recursos municipales del Ramo 33. En la última década, la violencia ha dejado un saldo de 76 asesinados y 25 desaparecidos en la región de Chilapa.
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Guerrero enfrenta una crisis humanitaria por la violencia entre Los Ardillos y Los Tlacos, con comunidades indígenas atrapadas en medio del conflicto. El gobierno federal intenta contener la situación con presencia militar y diálogo comunitario, pero la tensión sigue siendo alta y el riesgo para la población civil continúa.