México.- Aunque se le conoce como “Big Bang” o “gran
explosión”, el estallido que le dio origen al universo hace 13 mil 800
millones de años, fue en realidad un evento microscópico, en el que se
desprendió una gran cantidad de energía por la interacción de partículas
diminutas. Por ello, muchos de los científicos que hoy
investigan el origen del universo, no son astrónomos sino físicos
especialistas en mecánica cuántica, altas energías y pequeñas
partículas; es el caso del doctor Gerardo Herrera Corral miembro del
Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), del
Instituto Politécnico Nacional.”El hecho de que sea una
microscópica aparición de una enorme cantidad de energía hace necesario
utilizar la mecánica cuántica, (que describe al mundo microscópico) para
explicar el origen del universo”, afirma Herrera Corral que es uno de
los mexicanos que trabaja en el Gran Colisionador de Hadrones, también
conocido como el experimento científico más ambicioso de la humanidad.Dicho
megaproyecto, con sede en Ginebra, Suiza, es coordinado por el Centro
Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN) y se divide a su vez en
otros cuatro experimentos; el esfuerzo de los connacionales se concentra
principalmente en uno de ellos: el Experimento del Gran Colisionador de
Iones conocido simplemente como ALICE, por sus siglas en inglés.Entre
otras cosas, ALICE se plantea recrear el “Big Bang” y las condiciones
extremadamente calientes y densas como se cree que era el universo unas
cuantas décimas de microsegundo después de que se formó. Para ello deben
colisionar dos micro partículas llamadas iones.”ALICE es
un conjunto de 16 dispositivos, de los cuales dos fueron diseñados y
construidos en México y están bajo nuestra responsabilidad: el detector
de rayos cósmicos y el detector Dzero, también conocido como sistema de
disparo” explica.No es poca cosa, ya que el detector Dzero es el encargado de registrar los datos desprendidos de las colisiones.”Es
un sistema que cada vez que ocurre una colisión le dice a los demás si
esa colisión es lo suficientemente interesante para ser registrada o no.
Es muy importante porque de eso depende que podamos sacar conclusiones
de las colisiones.”Tenemos que estar checando que el detector funcione bien, que los datos sean de calidad y repararlo si hay algún daño”, señala.Actualmente
el Gran Colisionador de Hadrones está en pausa para darle mantenimiento
y prepararlo para que en 2015 pueda funcionar al nivel de energía para
el que fue diseñado, pues hasta el momento lo ha hecho a la mitad de su
capacidad.”En la medida que logremos más alta energía
podremos observar escalas más pequeñas, con la colisión de los protones a
la más alta energía podremos observar si hay sub estructuras, si los
quarks que pensamos que son elementales, realmente tienen una estructura
más pequeña.”Además como la energía de los haces y la
colisión es tan violenta, podemos crear nuevas partículas, que
probablemente están ahí y que no habíamos visto como el bosón de Higgs”,
añade.Precisamente los creadores de la teoría que
predice la existencia de una partícula llamada bosón Higgs ganaron el
premio Nobel de Física este año. Dicha teoría fue comprobada por los
científicos del CERN en 2011 y con ello se respondió una de las
preguntas que motivaron la construcción del Gran Colisionador.”El
Higgs es una de las preguntas fundamentales que se planteó el proyecto:
¿cuál es el origen de la masa?, ¿qué es lo que hace que las partículas
tengan una resistencia a moverse? La respuesta es: el bosón de Higgs”.El
doctor Herrera explica que el bosón de Higgs es un campo, una especie
de melaza que envuelve a las otras partículas para impedir que se muevan
a la velocidad de la luz, ello permite que existan estructuras
moleculares y en consecuencia exista todo lo que podemos tocar y sentir,
incluidos nosotros.”Si no existiera el bosón de Higgs
todas las partículas del universo se moverían a la velocidad de la luz y
no tendrían masa; entonces nuestro universo sería lumínico, sería de
energía, de radiación, sin masa. Sin estructuras, sería un gran
destello”.Pero el Gran Colisionador, otras preguntas como
la relación de la materia y la antimateria, qué es la materia oscura,
cómo era el universo temprano.”Una serie de
cuestionamientos que requieren de más datos, de más estudios y de más
energía en el colisionador y todo esto se vendrá dando poco a poco en
los próximos años”, afirma Herrera Corral.Para 2018 está
planeando que todos los dispositivos del Gran Colisionador de Hadrones
se renovarán, incluyendo el detector Dzero, y el equipo mexicano ya
tiene una propuesta para reemplazarlo.”Nosotros hemos
tenido el financiamiento del Conacyt (Consejo Nacional de Ciencia y
Tecnología) y justamente estamos discutiendo con ellos la propuesta para
la actualización de ALICE y cómo aumentar nuestro impacto y presencia
en el proyecto”, afirmó el científico mexicano involucrado en el
proyecto científico más ambicioso de la humanidad.CHG
Mexicanos en busca del origen del universo
Por ello, muchos de los científicos que hoy investigan el origen del universo, no son astrónomos sino físicos especialistas en mecánica cuántica
Fuente: Internet