México.- Nada tan importante para los fieles católicos, que cumplir con el sacramento de la reconciliación o mejor conocido como confesión de los pecados; sin embargo, ante los tiempos de pandemia de COVID-19, este deber obliga además del secreto al sacerdote, establecer cuidados extremos para evitar contagios.
Desde que inició la Nueva Normalidad el pasado 1 de junio, y ya con la posibilidad de regresar a los recintos católicos con flujo de asistentes escalonado, las disposiciones de la Iglesia han sido rigurosas.
En el protocolo presentado por la Arquidiócesos Primada de México para la celebración de la Santa Misa, bodas y bautizos, también habla de la confesión, que para efectuarse debe seguir estas indicaciones:
- Celebrarse en algún lugar abierto, de prefederncia al aire libre.
- Uso de cubrebocas tanto el penitente como el sacerdote.
- Uso de guantes por el sacerdote.
- Separar los espacios del confesor y penitente con material acrílico.
- Distancia de 1.5 metros mínimo entre ambas personas.
Recordemos que dentro de las medidas sanitarias para contener al COVIS-19, también se evita el saludo de la paz y en su lugar los fieles deben inclinar su cabeza.
Al momento de la comunión, el sacerdote depositará la ostia sobre una pequeña charola o en la mano del fiel católico como medida de seguridad.
Así que si ya hiciste tu acto de contricción y estás listo para confesar tus pecados, di “Yo confieso” pero a metro y medio de distancia, cubrebocas y de preferencia en un lugar abierto.